Comprar aquí, vivir aquí

Fecha:
19/12/2025

 Estos días se escriben las listas de regalos: madres, sobrinos, amigas invisibles. Y, como siempre, la prisa y la sensación de llegar tarde. Cenas, horarios, WhatsApp echando humo. La aceleración de esta sociedad de consumo es una serpiente de cascabel: inyecta su veneno y susurra que la Navidad se compra con un clic. Se busca en Google, se enseña la vida en Meta y, agotadas, muchas personas acaban comprando en Amazon, Temu, AliExpress o Shein. Una noche alguien entra “solo a mirar”. Le regalan diez artículos; luego ocho más; y termina con noventa y nueve en la cesta. Cansada, acepta: veintisiete cosas. Una droga de acumulación barata que se rompe pronto y sale carísima. Pero esa compra compulsiva es la punta del iceberg: un capitalismo de plataformas que impone una forma única de consumir y relacionarse. Hay impactos humanos y ambientales, y personas en la parte más precaria de la cadena: almacenes, transporte, paquetería, ritmos imposibles. Para muchos hogares, con salarios bajos y poder adquisitivo en caída, esas ofertas parecen la única salida. Y el círculo se cierra: consumir así alimenta más precariedad. Por eso, esta Navidad, conviene bajar el ritmo y cruzar la calle. En el comercio de barrio de Logroño saludan, aconsejan, ofrecen calidad. Y el dinero se reparte mejor: se queda aquí, sosteniendo además a autónomas y autónomos a quienes les cuesta la vida mantenerse. Esta Navidad, no regalemos precariedad en una caja: regalemos futuro comprando en el comercio local de nuestra ciudad.