El futuro no se construye con hoteles de lujo

Fecha:
21/11/2025

El Debate de la Ciudad ha sido un baño de realidad. Dos años después, Logroño está peor. El alcalde presume de futuro mientras deja que se pudra el presente. Tenemos las calles sucias, las baldosas rotas, los bolardos sin reponer. La doble fila se ha convertido en una epidemia. Cada día hay más accidentes y atropellos, y de eso no ha dicho ni palabra. Y con la que está cayendo, tiene el cuajo de anunciar otro hotel de lujo en el Casino. Esa es su manera de “dinamizar” el Casco Antiguo: más turismo, más ruido y más vecinos obligados a marcharse. El barrio vive en un fin de semana perpetuo, convertido en un parque de atracciones de la borrachera, y el alcalde lo celebra como un logro. Mientras tanto, anuncia la compra de los palacetes de la Comandancia con el agujero económico que él mismo ha creado. Suben los impuestos, la deuda crece y el dinero se va en propaganda y postureo. Habla de vivienda, pero las que promete no llegarán en años. Y aunque lleguen, ¿quién podrá pagarlas si la gente no llega a fin de mes? El problema de la vivienda no se arregla solo con palabras. Hay que intervenir el mercado, limitar los pisos turísticos, subir impuestos a quienes especulan y recuperar viviendas vacías. Ya no gobiernan una ciudad, gestionan un negocio. Y el negocio se llama Logroño.