Vivienda, soterramiento e inversión, los retos de Logroño en 2026
Vivienda, soterramiento e inversión, los retos de Logroño en 2026
Logroño ha comenzado 2026 con el mismo reto que en 2025: recuperar el ritmo inversor y reajustar el gasto de un presupuesto que ha vuelto a nacer cojo. La ciudad necesita salir del inmovilismo, retomar proyectos aplazados sine die y acabar con una gestión marcada por la improvisación y la falta de planificación. El ejemplo más notable lo tenemos en el presupuesto. Aunque ha entrado en vigor el 1 de enero, el proyecto llegó condenado. La falta de previsión por parte del Gobierno de Escobar obligará a modificar las cuentas para asumir el incremento del capítulo de personal que recogía una estimación irreal. Tampoco es halagüeño el balance en materia de vivienda. Si bien el Plan Municipal es un avance, resulta insuficiente para responder a la demanda real. Otro ejemplo es la oportunidad que Logroño ha perdido con el acuerdo de Ramblasque, ya que se regaló edificabilidad sin exigir más vivienda protegida que la mínima legal y sin imponer la construcción de VPO paralela a la libre. A ello tenemos que sumar el silencio en torno al soterramiento. Nada sabemos del embargo de Logroño a la sociedad del ferrocarril, de las negociaciones para renovar un convenio caducado, de la liberación de suelo para 1.200 viviendas que podrían destinarse a VPO y alquiler social, de la reordenación de las torres o de la urbanización de Lobete para culminar la fase I. Urgen explicaciones. Logroño no puede permitirse otro año perdido.