Tribuna de opinión
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Firmeza frente a la invasión
Lo que sufre Ceuta no es una crisis migratoria, sino una auténtica invasión y un acto de agresión deliberado tolerado por la debilidad del Gobierno de Pedro Sánchez Ante este desafío, la inacción del Gobierno central no solo humilla nuestra soberanía, sino que desprotege las calles de nuestro país y abandona a nuestros ciudadanos. Una frontera desatendida es un paso más hacia la vulnerabilidad de nuestras familias.La avalancha sufrida en la frontera demuestra la quiebra absoluta del principio de autoridad. Las políticas de puertas abiertas actúan como un efecto llamada letal que degrada la seguridad ciudadana, rompe la convivencia en nuestros barrios y devasta nuestros servicios públicos mientras los vecinos asisten con justificado temor al aumento de la criminalidad.El Ejecutivo central no solo ha fallado en su deber constitucional de proteger cada metro del territorio español, sino que ha convertido las ciudades autónomas en zonas colapsadas,abandonando a los españoles que allí residen.Es urgente aplicar medidas drásticas y sin complejos. Debemos blindar nuestro perímetro y proceder a la expulsión inmediata de todo aquel que acceda de forma ilegal. No podemos tolerar que la impunidad en la frontera se traduzca después en la pérdida de libertad y de seguridad para los después en la pérdida de libertad y de seguridad para los españoles.La defensa de Ceuta es la defensa de la tranquilidad de toda España. O recuperamos el control férreo de nuestras fronteras mediante la repatriación masiva, o se entrega la integridad territorial a merced de intereses extranjeros.dad territorial a merced de intereses extranjeros.Es hora de actuar con firmeza en defensa de nuestro derecho más elemental: vivir seguros en nuestro propio país.
Las otras zonas verdes de Logroño
Hay una expresión que el PP repite constantemente enredes sociales, publicidad y propaganda: las "zonas verdes".Cada nueva publicación viene acompañada de una foto y un mensaje celebrando que Logroño tiene más césped, más árboles. Está muy bien. Nadie discute que una ciudad cuidada es más agradable. El problema es que,mientras tanto, proliferan otras zonas verdes menos fotografiables.En apenas unas semanas hemos conocido: 1) un nuevo detenido por tráfico de drogas en Logroño; 2) la desarticulación de tres narcopisos con ocho detenidos, 3) un punto de venta oculto tras un supuesto estudio de tatuajes, 4) una organización dedicada al tráfico de cocaína con conexiones en La Rioja., 5) un detenido que ocultaba las dosis de droga para su venta en el reloj… Son las zonas verdes para la delincuencia.Para el PP todo va de maravilla, porque hablan muy poco de la preocupación por la inseguridad que muchos vecide la preocupación por la inseguridad que muchos vecinos denuncian en sus edificios, y en sus barrios.No se trata de restar mérito a la Policía Nacional, la Guardia Civil o la Policía Local. Al contrario: gracias a su trabajo salen a la luz estas operaciones. Lo preocupante es que cada vez sean más y el PP hable menos de ellas.Quizá haya llegado el momento de que el Gobierno muniQuizá haya llegado el momento de que el Gobierno municipal deje de obsesionarse con las zonas verdes de los folletos y empiece a ocuparse de esas otras "zonas verdes".Porque la calidad de una ciudad no se mide por el número de jardineras, sino por la tranquilidad con la que viven sus vecinos
El semáforo del PP se pone rojo
Si alguien echaba de menos a Manuela Carmena, en Logroño puede estar tranquilo: tenemos a Conrado Escobar y su equipo. La última genialidad del Ayuntamiento consiste en instalar semáforos “inclusivos y paritarios” con siluetas femeninas.Hubo un tiempo en el que el Partido Popular presumía de ser la alternativa a la izquierda. En Logroño, sin embargo,parece empeñado en competir por el premio al progresismo más absurdo.Es difícil encontrar una mejor metáfora del PP de Conrado Escobar: mientras aumenta la inseguridad, el acceso a la vivienda se complica, el comercio local agoniza y los vecinos pagan cada vez más por menos servicios, el Gobierno municipal decide que la prioridad es poner falda a los monigotes de los semáforos. Ya solo falta que inauguren un paso de cebra sostenible para completar el bingo del progresismo de salón, porque el banco inclusivo, ya lo pintaron.En Logroño ya no gobierna un partido de centro-derecha.Gobierna la peor izquierda posible: la que copia las ocurrencias ideológicas del PSOE y de Podemos con años de retraso, pero además pretende que los ciudadanos aplaudan a ocurrencia como si fuera gestión, fotografía de portada mediante.Cambiar el dibujo de un semáforo no hace más libres a las mujeres, ni más seguras las calles, ni más prósperos a los logroñeses. Pero sí deja algo muy claro: cuando un gobierno se queda sin ideas, siempre le queda pintar el decorado.Y que nadie se preocupe: cuando VOX gobierne Logroño los semáforos volverán a ser semáforos y no propaganda izquierdista que reparta ideología.
Al grano
Sofía abre su tienda antes de las ocho de la mañana. Javier lleva toda la vida cultivando el campo. Ana decidió hacerse autónoma para sacar adelante a su familia. Ninguno de ellos pide privilegios ni favores; solo quieren que les dejen trabajar. Su mayor problema no es la competencia, ni la inflación, ni siquiera los impuestos y las tasas abusivas. Su problema es la Administración que les fiscaliza y obliga a cumplir normas sin sentido con marañas de trámites interminables. Licencias, au torizaciones, registros, inspecciones… y más formularios. Esa es la carrera de obstáculos que la Administración ha diseñado ara robar su tiempo, su dinero y su ilusión. Mientras Sofía, Iván y Ana madrugan para levantar sus nego cios, la Administración trabaja para levantar nuevas normas y para convertir el BOR en su peor pesadilla. Y, el resultado, es una ciudad donde abrir un negocio, ampliar una explotación agraria o emprender exige más paciencia para cumplir con la burocracia impuesta que capacidad para iniciar una actividad. Desde VOX Logroño creemos que ya ha llegado el momento de devolver el sentido común a las instituciones y que la Ad ministración sirva de una vez al ciudadano sin vivir a costa de omplicarle la vida. Cada norma innecesaria que destruye empleo debe ser dero gada. Cada trámite superficial que hace perder el tiempo al autónomo y que no puede dedicar a su negocio o a su familia, debe ser eliminado. No necesitamos un Ayuntamiento que ponga obstáculos ni que tarde meses en resolver una licencia. Necesitamos des regulación, ¡al grano! Un Logroño mejor, un Logroño más fácil y un Logroño más sencillo es posible para quien emprende.