Tribuna de opinión
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El semáforo del PP se pone rojo
Si alguien echaba de menos a Manuela Carmena, en Logroño puede estar tranquilo: tenemos a Conrado Escobar y su equipo. La última genialidad del Ayuntamiento consiste en instalar semáforos “inclusivos y paritarios” con siluetas femeninas.Hubo un tiempo en el que el Partido Popular presumía de ser la alternativa a la izquierda. En Logroño, sin embargo,parece empeñado en competir por el premio al progresismo más absurdo.Es difícil encontrar una mejor metáfora del PP de Conrado Escobar: mientras aumenta la inseguridad, el acceso a la vivienda se complica, el comercio local agoniza y los vecinos pagan cada vez más por menos servicios, el Gobierno municipal decide que la prioridad es poner falda a los monigotes de los semáforos. Ya solo falta que inauguren un paso de cebra sostenible para completar el bingo del progresismo de salón, porque el banco inclusivo, ya lo pintaron.En Logroño ya no gobierna un partido de centro-derecha.Gobierna la peor izquierda posible: la que copia las ocurrencias ideológicas del PSOE y de Podemos con años de retraso, pero además pretende que los ciudadanos aplaudan a ocurrencia como si fuera gestión, fotografía de portada mediante.Cambiar el dibujo de un semáforo no hace más libres a las mujeres, ni más seguras las calles, ni más prósperos a los logroñeses. Pero sí deja algo muy claro: cuando un gobierno se queda sin ideas, siempre le queda pintar el decorado.Y que nadie se preocupe: cuando VOX gobierne Logroño los semáforos volverán a ser semáforos y no propaganda izquierdista que reparta ideología.
Al grano
Sofía abre su tienda antes de las ocho de la mañana. Javier lleva toda la vida cultivando el campo. Ana decidió hacerse autónoma para sacar adelante a su familia. Ninguno de ellos pide privilegios ni favores; solo quieren que les dejen trabajar. Su mayor problema no es la competencia, ni la inflación, ni siquiera los impuestos y las tasas abusivas. Su problema es la Administración que les fiscaliza y obliga a cumplir normas sin sentido con marañas de trámites interminables. Licencias, au torizaciones, registros, inspecciones… y más formularios. Esa es la carrera de obstáculos que la Administración ha diseñado ara robar su tiempo, su dinero y su ilusión. Mientras Sofía, Iván y Ana madrugan para levantar sus nego cios, la Administración trabaja para levantar nuevas normas y para convertir el BOR en su peor pesadilla. Y, el resultado, es una ciudad donde abrir un negocio, ampliar una explotación agraria o emprender exige más paciencia para cumplir con la burocracia impuesta que capacidad para iniciar una actividad. Desde VOX Logroño creemos que ya ha llegado el momento de devolver el sentido común a las instituciones y que la Ad ministración sirva de una vez al ciudadano sin vivir a costa de omplicarle la vida. Cada norma innecesaria que destruye empleo debe ser dero gada. Cada trámite superficial que hace perder el tiempo al autónomo y que no puede dedicar a su negocio o a su familia, debe ser eliminado. No necesitamos un Ayuntamiento que ponga obstáculos ni que tarde meses en resolver una licencia. Necesitamos des regulación, ¡al grano! Un Logroño mejor, un Logroño más fácil y un Logroño más sencillo es posible para quien emprende.
Repatriación, deportación y remigración
La pelea con arma blanca ocurrida el pasado sábado en la calle Beratúa es una nueva advertencia de que algo está cambiando en nuestras calles.Mientras la política cobarde intenta negar lo evidente y convencernos de que no pasa nada, los vecinos contemplan cómo aumentan los episodios de violencia importada y cómo las armas blancas aparecen cada vez con más frecuencia en altercados y agresiones. Tienen miedo, sienten inseguridad.miedo, sienten inseguridad.No lo dice VOX, lo dicen los datos: las peleas registradas registradas en Logroño se han duplicado en los últimos cinco años y los cuchillos, navajas, machetes y otras armas blancas forman parte de sucesos que antes eran excepcionales y que hoy ocupan titulares con una frecuencia inquietante.Lo que está en juego no es una estadística. Es la seguridad de nuestros barrios, de nuestras familias y de nuestros hijos.Desde VOX Logroño no aceptamos que los ciudadanos tengan que acostumbrarse al miedo mientras las administraciones administraciones
siguen más preocupadas por no incomodar a nadie que por proteger a quienes cumplen la ley.Quien llega a España para delinquir, para ejercer la violencia o para despreciar la ley debe ser expulsado de manera inmediata. España no tiene ninguna obligación de albergar a quienes convierten nuestras calles en escenarios de inseguridad.La prioridad de cualquier gobierno debe ser defender a los ciudadanos honrados. Frente a la violencia, firmeza.Frente a la delincuencia importada, expulsión.
Un Casco para vivirlo
San Bernabé es más que una fiesta. Es una fecha que los logroñeses llevamos en el corazón porque nos recuerda quiénes somos, nuestra historia y nuestras raíces. Por eso resulta triste escuchar, año tras año, las quejas de vecinos del Casco Antiguo que sienten que durante esos días la ciudad deja de pertenecerles. Quienes viven allí ni piden el fin de las fiestas ni de los actos culturales. Muy por el contrario, son los primeros que quieren disfrutar de unas fiestas vivas y de calidad. Lo que reclaman es algo tan razonable como poder descansar, caes limpias y no convivir con comportamientos incívicos que nada tienen que ver con el espíritu de San Bernabé: gente miccionando en la fachada de nuestros monumentos, gritan do de madrugada por sus calles o trepando a sus balcones. Desde VOX Logroño denunciamos que el Ayuntamiento lle va demasiado tiempo mirando hacia otro lado. La política turística impulsada por el PP ha apostado por la cantidad antes que por la calidad, favoreciendo un modelo que atrae cada vez más turismo de borrachera. Un modelo que llena las calles, sí, pero que genera molestias, destruye la conviencia y acaba alejando a muchas familias y visitantes que buscan disfrutar de nuestra gastronomía, nuestro patrimonio y nuestra cultura. Logroño no necesita convertirse en un destino de excesos para tener éxito. Nuestra ciudad tiene suficiente personali ad, historia y atractivo para atraer a un turismo respetuoso, interesado en el vino, en la cocina riojana, en nuestras tradiciones y en la riqueza cultural que ofrecemos. Las fiestas deben ser motivo de orgullo para todos. También para quienes viven en el Casco Antiguo.