Tribuna de opinión
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Vox frente al caos
Mientras en Extremadura se consolida un cambio político firme gracias a VOX, en Logroño estamos viendo las consecuencias directas de decisiones que agravan los problemas en lugar de resolverlos. La regularización extraordinaria de extranjeros aprobada la semana pasada ya está teniendo efectos visibles: largas colas, servicios saturados y una administración desbordada. Lejos de ofrecer soluciones, el alcalde de Logroño, Conrado Escobar, ha asumido públicamente que no puede oponerse a esta regularización masiva. Esa cobardía política tiene un coste evidente para los logroñeses, que ven cómo los servicios públicos se tensan cada vez más mientras se consolida un modelo que prioriza el efecto llamada frente a la capacidad real de gestión. Las imágenes de ciudadanos esperando durante horas para realizar trámites no son casualidad. Son el reflejo de una política migratoria sin control, que ahora se ve reforzada por una decisión que multiplica la presión sobre los recursos municipales. Frente a esto, los acuerdos impulsados por VOX en Extremadura marcan una diferencia clara. Allí se ha establecido que las ayudas públicas y el acceso a la vivienda prioricen a quienes acrediten arraigo y contribución. Se limita el acceso a recursos a inmigrantes en situación irregular y se elimina la financiación pública a organizaciones que fomentan la inmigración ilegal. Además, se refuerzan los controles contra el fraude en el empadronamiento y se endurecen las políticas migratorias para garantizar orden y legalidad. Medidas concretas que evitan el colapso que hoy vemos en Logroño. VOX demuestra que hay alternativa: orden frente al caos, firmeza frente a resignación y políticas al servicio de los españoles
Mucho protocolo, nada liderazgo
La situación del Parque del Iregua en Logroño ha dejado de ser un simple problema de retrasos para convertirse en un ejemplo evidente de la falta de liderazgo del alcalde y del equipo de gobierno del Partido Popular. Más de un año después de la paralización de las obras, los logroñeses siguen pagando las consecuencias de una gestión ausente y sumisa al Gobierno nacional. Para contextualizar el problema, hay que empezar señalando que la actuación no depende directamente del Ayuntamiento, sino de una entidad estatal y, precisamente por ello, se esperaba del alcalde algo más que resignación: influencia, capacidad de interlocución y defensa de los intereses de la ciudad. Nada de eso ha ocurrido. El resultado es claro: retrasos acumulados, promesas incumplidas y un parque cerrado sin que desde el Consistorio se haya ejercido la presión política necesaria. Este caso evidencia una preocupante desconexión entre los recursos que se destinan a la agenda del alcalde y los resultados que obtiene. Porque mientras se invierten ingentes cantidades en protocolo, actos y agenda pública (destinados en demasiadas ocasiones al mero postureo mediático), los problemas de Logroño siguen sin resolverse. Los logroñeses no necesitan más fotografías, necesitan Ayuntamiento que utilice su posición para influir, para exigir y para obtener resultados. La política útil no se mide en presencia, sino en eficacia. Desde VOX Logroño consideramos que lo ocurrido con el Parque del Iregua evidencia un modelo agotado: mucho escaparate institucional, pero escasa capacidad de liderazgo. Y Logroño no puede permitirse seguir pagando por una agenda que no aporta soluciones ni defiende con firmeza los intereses de sus vecinos.
Recordemos quienes somos
Con la proximidad del Domingo de Ramos, desde VOX reivindicamos con orgullo la Semana Santa como una de las manifestaciones más profundas y auténticas de nuestra identidad nacional. No es solo tradición, ni únicamente cultura: es memoria viva, es fe compartida, es el latido de una España que se reconoce en sus raíces cristianas y en la continuidad de su historia. En nuestras ciudades y pueblos, también en Logroño, las procesiones no son un espectáculo vacío ni un recurso turístico al uso. Son la expresión solemne de una herencia espiritual que ha modelado nuestra forma de ser, de convivir y de entender la vida. Cada paso, cada imagen, cada silencio cargado de significado habla de siglos de historia que algunos pretenden hoy reducir a simple folclore. No es casual que, desde ciertos ámbitos, se intente relegar lo religioso al ámbito privado, como si nuestras tradiciones fueran un vestigio incómodo del pasado. Se cuestionan símbolos, se diluyen costumbres y se intenta despojar a la Semana Santa de su verdadero sentido. Frente a esa deriva, desde VOX afirmamos con claridad: España no puede ni debe renunciar a sus raíces cristianas. Defender la Semana Santa no es imponer, es preservar. Es reconocer que nuestras tradiciones son el fundamento de nuestra convivencia y no un obstáculo para ella. Es entender que sin memoria no hay identidad, y sin identidad no hay futuro. Quienes mantienen viva esta celebración sostienen mucho más que una tradición: sostienen una forma de entender España. Y esa España, la de sus raíces, su fe y su historia, merece ser defendida sin complejos
Sentido común frente al engaño del bipartidismo
›Durante demasiado tiempo, los ciudadanos han sido testigos de un teatro político diseñado para que nada cambie. Pero las últimas elecciones han dejado un mensaje claro: VOX sigue creciendo y consolidándose como la única alternativa real. Mientras la prensa subvencionada, se empeña en vender nuestros resultados como un fracaso, la realidad de las urnas dice lo contrario. Cada vez son más los que dicen “basta". Nos etiquetan y nos insultan porque no tienen argumentos, porque nos atrevemos a señalar lo que otros callan. Pero no hemos venido a las instituciones a participar de su juego de etiquetas, sino a resolver los problemas reales de nuestros vecinos. Frente a la política de despacho y postureo, VOX es la única alternativa real. El sentido común se abre paso de forma definitiva, porque no se puede proteger lo que no se defiende. Mientras el PP se abraza al PSOE en Bruselas para bendecir una Agenda nefasta que nos lleva a la ruina, VOX se planta. Sentido común es rechazar políticas que arruinan a los logroñeses en nombre de una ideología verde que solo beneficia a las élites. Sentido común es exigir seguridad en nuestras calles, es pedir que nuestros barrios vuelvan a ser lugares de convivencia y no focos de inseguridad por la llegada descontrolada de MENAS impuesta por quienes viven en urbanizaciones con vigilancia privada. Los logroñeses no quieren más experimentos sociales, quieren caminar tranquilos por sus calles y que su bienestar no sea moneda de cambio en pactos de despacho. Menos burocracia, menos ideología impuesta y más protección para la familia y el trabajador. El sentido común ha alzado la voz y el clientelismo de prensa ya no tiene volumen suficiente para taparlo