Tribuna de opinión
FILTRAR POR
El doble de Vox
Aragón ha hablado alto y claro. El resultado electoral no
es solo un éxito aragonés: es un mensaje nacional inequívo-
co. VOX ha duplicado su respaldo porque miles de españo-
les están cansados de promesas vacías, de ingeniería social
y de un Estado que les da la espalda mientras exprime su
esfuerzo. Cuando el voto se multiplica, también lo hace la
responsabilidad.
Este avance demuestra que existe una mayoría social que
reclama políticas de sentido común. Sentido común para
defender el trabajo y el campo, para garantizar servicios pú-
blicos eficaces sin despilfarro, para proteger la seguridad y
la libertad frente al dogmatismo ideológico. Sentido común
para decir basta a la política del fanatismo que solo beneficia
a quienes viven del ruido.
La lectura en clave nacional es evidente. El bipartidismo ha
gobernado España durante décadas alternándose en el poder
y compartiendo las mismas recetas fallidas. Nos han traído a
un punto nefasto: deuda, inseguridad, desigualdad territorial
y una creciente desconfianza en las instituciones. Cambian
las siglas, pero no el rumbo. Y los españoles lo saben.
Aragón y Extremadura han sido valientes al apostar por una
alternativa firme y coherente. “El doble de VOX” no es un
eslogan, es la constatación de que cada vez más ciudada-
nos exigen claridad, coherencia y coraje político. No quieren
parches ni cesiones a minorías que imponen su agenda al
conjunto de la nación.
Se abre un camino para toda España. Un camino de respon-
sabilidad, de defensa del interés general y de políticas que
vuelvan a poner a los españoles en el centro. El cambio ya
está en marcha.
Chalets de lujo para los de fuera mientras los de aquí nos quedamos atrás
El PP está convirtiendo el dinero público en lujo privado. Mientras nuestras calles permanecen sucias, los colegios carecen de recursos, la sanidad colapsa y los barrios se degradan, el Gobierno de La Rioja paga 100.000 euros al mes para alojar a 12 MENAS en un chalet con piscina en Villamediana. Este despilfarro no tiene justificación: es un escándalo frente a las necesidades reales de los riojanos y de los logroñeses. Pero la irresponsabilidad no termina ahí. Según confirmó el alcalde de Villamediana en el pleno del 21 de enero, estos menores se desplazan todos los días a Logroño. Es decir, no solo se malgasta el dinero, sino que nuestra ciudad debe asumir las consecuencias de una gestión caótica y descontrolada, con presión añadida sobre servicios, seguridad y convivencia. El PP demuestra que gobierna para aparentar, no para servir. Mansiones y piscinas para unos pocos, mientras nuestras familias, nuestros barrios y nuestros jóvenes pagan las consecuencias. Cada euro destinado a estos lujos podría haberse invertido en limpieza urbana, programas sociales, sanidad, seguridad, educación o ayudas a familias en riesgo. Desde VOX Logroño exigimos que se ponga fin a esta barbaridad. Basta de despilfarro, basta de populismo y basta de priorizar intereses ajenos a los de nuestros ciudadanos. Primero los logroñeses, primero los riojanos, primero los barrios que sostienen con impuestos a un gobierno incapaz de gestionar con responsabilidad. La ciudad y sus vecinos merecen atención real, no lujos con dinero público a extranjeros mientras ellos sufren carencias que pueden evitarse con sentido comientras ellos sufren carencias que pueden evitarse con sentido común.
La tragedia de un Estado que recauda pero no invierte
Desde VOX no aceptamos que el accidente ferroviario de Adamuz se despache como una anécdota técnica o una desgracia inevitable. No lo es. Es la consecuencia directa de años de abandono de las infraestructuras mientras el Gobierno de Pedro Sánchez presume de récords históricos de recaudación. Nunca los españoles han pagado tantos impuestos y, sin embargo, nunca han recibido servicios públicos tan deteriorados. Adamuz no es un caso aislado. Es el reflejo de una España en la que se exprime al contribuyente para sostener un gasto político e ideológico desbocado, mientras se recorta en lo esencial: seguridad, mantenimiento y vertebración del territorio. Trenes inseguros, líneas abandonadas y falta de inversión no son fallos puntuales, son decisiones políticas conscientes. Lo más indignante llega después. Ante la crítica legítima, el Gobierno intenta imponer el silencio, desacreditar a quienes alzamos la voz y repartir culpas entre técnicos, operadores o circunstancias imprevistas. Es la estrategia habitual del sanchismo: escurrir el bulto y no asumir responsabilidades entre caras compadecientes. Pero la verdad es clara: la responsabilidad es única y exclusivamente política. Desde VOX lo decimos sin rodeos. No faltan impuestos, falta gestión. No faltan recursos, sobra despilfarro. Mientras miles de millones se destinan a agendas ideológicas, propaganda y redes clientelares, la España real viaja en infraestructuras obsoletas y peligrosas y no llega a fin de mes. Eso no es progreso, es abandono. Defender transportes seguros, inversión y servicios públicos dignos no es populismo: es sentido común. Adamuz es una advertencia. Y frente al silencio que pretenden imponer, desde VOX seguiremos señalando a los responsables y exigiendo un cambio de rumbo.
El fracaso comercial del PP
Mientras el Partido Popular se regodea en sus discursos sobre “buen gobierno” y presupuestos “con alma social”, la realidad en las calles de Logroño es otra muy distinta: una sangría de cierres que está despoblando el corazón comercial de nuestra ciudad. El último ejemplo es el de las grandes firmas que abandonan ejes históricos como la calle San Antón, arrastrando consigo a la clientela y dejando tras de sí persianas bajadas y empleos perdidos. No se trata de anécdotas. Son síntomas de una gestión municipal ineficaz, lenta y desconectada del pulso real de la economía urbana. En los últimos años, Logroño ha visto un descenso continuado del número de comercios, con datos que reflejan que cerca de 700 establecimientos han desaparecido únicamente en los últimos 15 años, y solo en 2022 se contabilizaron 185 cierres netos. Y mientras la ciudad languidece, el PP presume de presupuestos, promete planes y reinventa eslóganes sin ejecutar cambios de calado. La falta de un plan para el comercio local es una muestra palpable de este desastre de gestión municipal, que penaliza directamente a nuestra ciudad y al empleo local. La respuesta del PP no puede seguir siendo disfrazar a Espartero, despreciar las propuestas de la oposición ni que el Alcalde se crea instagramer: Logroño necesita un plan real, con incentivos fiscales, reducción de trámites y medidas valientes frente al comercio online que devora el negocio de barrio. Negar la magnitud del problema o maquillarlo con ferias estacionales, por exitosas que sean, no resolverá la desertización comercial que sufren nuestras calles. Si el actual gobierno municipal no reacciona, pronto lo que tendremos no serán ejes comerciales llenos, sino postales de locales vacíos.