Tribuna de opinión
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Logroño, atrapada en el impasse del soterramiento
La situación actual de las infraestructuras ferroviarias en Logroño no puede entenderse sin el bloqueo del soterramiento del ferrocarril. La falta de acuerdos para suscribir un nuevo convenio que garantice la continuidad de las fases II y III ha dejado todo el trazado ferroviario de la ciudad en un preocupante impasse, cuando es necesaria una actuación integral. Salvo en el epicentro del soterramiento, Logroño tiene infraestructuras del siglo pasado, con signos evidentes de deterioro y una preocupante falta de mantenimiento. La paralización sine die del proyecto de integración del ferrocarril ha condicionado cualquier intervención sobre el trazado ferroviario, y se ha optado por actuaciones de carácter provisional y soluciones parciales que no resuelven los problemas estructurales. El ejemplo más evidente es la reciente mejora de la pasarela peatonal de Gonzalo de Berceo, con una inversión de medio millón de euros, que podría haberse destinado a cubrir el tren. Esta actuación se acometió como respuesta a una demanda vecinal legítima. Sin embargo, conviene recordar que lo que estaba comprometido era suprimir la pasarela y conectar Gonzalo de Berceo con la calle Fuenmayor mediante nuevo viario sobre la vía soterrada. Hoy ese compromiso sigue sin materializarse. Logroño no puede resignarse a una política de parches ni a infraestructuras obsoletas. Necesita inversiones estructurales y un compromiso claro que desbloquee el soterramiento y permita una modernización real del ferrocarril en nuestra ciudad.
Nos quieren calladas
Hay un momento exacto en el que te das cuenta de que algo va mal. No es cuando te insultan. Es cuando empiezas a callarte. Cuando dudas antes de opinar. Cuando piensas si merece la pena señalar un bulo, una injusticia o una indecencia. Cuando calculas el precio antes de abrir la boca. Eso está pasando. Quequé ha tenido que parar. No porque fallara el humor. Porque le señalaron. Porque le acosaron. Porque le esperaban fuera. Porque Desokupa animó a ir a “saludarle” y Bertrand Ndongo se presentó para calentar el ambiente. Cuando el miedo entra en escena, el debate ya ha muerto. A Sarah Santaolalla le escriben amenazas de muerte en un memorial. A Román Cuesta le agreden en la puerta de su casa. El mensaje es claro: cállate o atente a las consecuencias. Mientras tanto, otros siguen haciendo negocio. Bulazos como aquel de “cientos de muertos en el parking de Bonaire” corren libres. Se lanza el miedo, se gana audiencia y luego nadie responde. La mentira sale barata. Denunciarla, no. Ser de izquierdas, ser honesto y ser antifascista no debería salir tan caro. No debería costarte el trabajo, la tranquilidad o la vida normal. Estamos aquí porque durante demasiado tiempo se normalizó la indecencia. Porque hubo cómplices. Porque el dinero protegió la mentira. Porque a muchos les pareció más cómodo no meterse en líos. Este país pierde cada vez que alguien decide callarse para sobrevivir. Pero no lo van a conseguir. Nos vamos a mantener. Ante todo, y ante todos. No lo van a lograr
La tragedia de un Estado que recauda pero no invierte
Desde VOX no aceptamos que el accidente ferroviario de Adamuz se despache como una anécdota técnica o una desgracia inevitable. No lo es. Es la consecuencia directa de años de abandono de las infraestructuras mientras el Gobierno de Pedro Sánchez presume de récords históricos de recaudación. Nunca los españoles han pagado tantos impuestos y, sin embargo, nunca han recibido servicios públicos tan deteriorados. Adamuz no es un caso aislado. Es el reflejo de una España en la que se exprime al contribuyente para sostener un gasto político e ideológico desbocado, mientras se recorta en lo esencial: seguridad, mantenimiento y vertebración del territorio. Trenes inseguros, líneas abandonadas y falta de inversión no son fallos puntuales, son decisiones políticas conscientes. Lo más indignante llega después. Ante la crítica legítima, el Gobierno intenta imponer el silencio, desacreditar a quienes alzamos la voz y repartir culpas entre técnicos, operadores o circunstancias imprevistas. Es la estrategia habitual del sanchismo: escurrir el bulto y no asumir responsabilidades entre caras compadecientes. Pero la verdad es clara: la responsabilidad es única y exclusivamente política. Desde VOX lo decimos sin rodeos. No faltan impuestos, falta gestión. No faltan recursos, sobra despilfarro. Mientras miles de millones se destinan a agendas ideológicas, propaganda y redes clientelares, la España real viaja en infraestructuras obsoletas y peligrosas y no llega a fin de mes. Eso no es progreso, es abandono. Defender transportes seguros, inversión y servicios públicos dignos no es populismo: es sentido común. Adamuz es una advertencia. Y frente al silencio que pretenden imponer, desde VOX seguiremos señalando a los responsables y exigiendo un cambio de rumbo.
El PSOE pide arbolado en toda la calle Lardero
Después de muchas fechas de inicio incumplidas, por fin han comenzado las obras de reurbanización de las calles Vitoria y Lardero. Sin embargo, la ejecución de las mismas, tal y como ya hemos denunciado anteriormente, conlleva la eliminación del arbolado en una de las aceras de la calle Lardero. Los vecinos y comerciantes de la zona, ya se han manifestado públicamente en contra de esta decisión del PP y han rechazado la colocación de jardineras, como medida alternativa a la eliminación de arbolado. De manera simple y clara, el vecindario demanda un arbolado de porte medio, en las dos hileras de la calle que se va a reformar. El equipo de gobierno del PP, ha prometido a los vecinos y las vecinas una solución, pero pasan las semanas y ésta no llega. Por ello, el Grupo Socialista lleva al Pleno Municipal del 5 de febrero, una propuesta, para asegurar el mantener arbolado, en ambos márgenes de esta céntrica vía urbana. En relación a ello, el Alcalde Conrado Escobar anunció hace escasos días la plantación de 1.000 árboles en Logroño, sólo durante este año. Sería una incoherencia absoluta y demostraría el carácter publicitario de la noticia, anunciar semejante cifra de nuevas plantaciones, y a las pocas horas, apoyar el arranque y eliminación de 16 árboles en la Calle Lardero. Los anuncios sin hechos, son palabras vacías. Plantaciones y renovaciones de árboles, que son la mejor manera de luchar contra los efectos nocivos del cambio climático, protegiendo así a los vecinos y vecinas contra las crecientes y prolongadas olas de calor que ya padecemos en la ciudad.
Logroño, destino turístico de referencia
Logroño está dando pasos firmes, muy claros, para consolidarse como un destino turístico de referencia. Y lo está haciendo sin perder lo que la hace reconocible: su gastronomía, su casco antiguo, su papel histórico ligado al Camino de Santiago. Pero ya no se queda solo en eso. La ciudad vive un momento de renovación tranquila, bien pensada, en la que ampliar y mejorar la oferta de alojamiento se convierte en una pieza clave para atraer a un visitante que busca algo más: cultura, ciudad, vino, experiencia. En pleno centro, la Casa Trevijano, en la plaza Fuente de Murrieta, ha iniciado un proceso de rehabilitación integral para acoger un nuevo hotel. Una actuación que no va de borrar el pasado, sino de aprovecharlo. Se conserva el valor arquitectónico del edificio, se respeta su identidad y, al mismo tiempo, se incorpora un uso que refuerza la vida urbana y el atractivo del entorno. Algo similar ocurre con otro edificio muy reconocible, el antiguo casino de la calle Sagasta, que está siendo transformado en un nuevo alojamiento manteniendo su fachada histórica. Una intervención que ayudará a reactivar el casco antiguo y a darle continuidad como espacio vivo, no solo como postal. En conjunto, estos proyectos reflejan una idea clara: Logroño no renuncia a lo que es, lo utiliza como palanca para crecer, atraer visitantes y reforzar su economía desde el turismo de calidad.
Un pacto por San Antón para el futuro del comercio local
El declive de la calle San Antón es una realidad que no podemos ignorar como ciudad. Una situación que se ha acelerado en estos dos años y que no es fruto de la casualidad, sino la consecuencia directa de decisiones políticas equivocadas y de la falta de visión a largo plazo para el comercio local. Logroño contaba con dos millones de euros de fondos europeos para acometer la reforma de esta arteria comercial, a los que renunció el actual Gobierno por su inacción. En lugar de aprovechar estos recursos, el alcalde optó por posponer la reurbanización al siguiente mandato y asumirla con fondos municipales. En cambio, se comprometió a priorizar la construcción de una rotonda en Vara de Rey, que no tiene incidencia directa en la revitalización comercial de la calle. El cierre de varias tiendas en San Antón es un síntoma evidente de su deterioro y una señal de alerta que exige una respuesta inmediata para frenar la fuga comercial y crear un entorno atractivo que favorezca nuevas inversiones. Por ello es urgente trabajar ya en un borrador del proyecto de San Antón, con una propuesta clara, estructurada en fases y con plazos definidos, y consensuada con todos los agentes económicos y sociales. También en la planificación de una estrategia para los locales vacíos. En definitiva, un pacto por San Antón que genere certidumbre y garantice el futuro comercial en Logroño.
San Antón
›San Antón no está a punto de cambiar. San Antón lleva años esperando. Y mientras espera, se vacía. Primero fueron locales sueltos. Después, comercios que todos y todas conocíamos: Osaba, Claire’s, Sol y Sol, Laku, Zara Home. Y ahora el golpe más visible: Massimo Dutti, Oysho, Bershka. No son solo tiendas. Son décadas de vida comercial, de gente entrando, saliendo, paseando. De vecinos y vecinas que te atendían cada día, que te conocían, y que ahora ya no están. Porque el problema no es solo que se vayan las grandes marcas. El problema es la gente que traían. Inditex era un imán. En casi todas las ciudades hay una calle central que concentra ese flujo. Y ahora Logroño va camino de ser la excepción. No por inevitabilidad. Por desidia. Mientras tanto, el Ayuntamiento decide no remodelar San Antón. Deja pasar fondos europeos. Mantiene la calle en un limbo eterno. Y protege, por encima de todo, la doble fila, el coche parado, el “solo un minuto”. Defiende su modelo de ciudad: humo por encima de sus vecinos y vecinas. Pero una calle comercial no vive de coches. Vive de personas andando, mirando escaparates, entrando “ya que estoy”. Cuando se va quien atraía, el comercio local que resiste se queda solo. Sin paso. Sin margen. Pagando una factura que no ha provocado. San Antón fue referente. Fue paseo. Hoy es el reflejo de un modelo de ciudad que prefiere esperar antes que cuidar lo que tiene. Y las ciudades, cuando esperan demasiado, pierden lo que las hacía únicas.
El fracaso comercial del PP
Mientras el Partido Popular se regodea en sus discursos sobre “buen gobierno” y presupuestos “con alma social”, la realidad en las calles de Logroño es otra muy distinta: una sangría de cierres que está despoblando el corazón comercial de nuestra ciudad. El último ejemplo es el de las grandes firmas que abandonan ejes históricos como la calle San Antón, arrastrando consigo a la clientela y dejando tras de sí persianas bajadas y empleos perdidos. No se trata de anécdotas. Son síntomas de una gestión municipal ineficaz, lenta y desconectada del pulso real de la economía urbana. En los últimos años, Logroño ha visto un descenso continuado del número de comercios, con datos que reflejan que cerca de 700 establecimientos han desaparecido únicamente en los últimos 15 años, y solo en 2022 se contabilizaron 185 cierres netos. Y mientras la ciudad languidece, el PP presume de presupuestos, promete planes y reinventa eslóganes sin ejecutar cambios de calado. La falta de un plan para el comercio local es una muestra palpable de este desastre de gestión municipal, que penaliza directamente a nuestra ciudad y al empleo local. La respuesta del PP no puede seguir siendo disfrazar a Espartero, despreciar las propuestas de la oposición ni que el Alcalde se crea instagramer: Logroño necesita un plan real, con incentivos fiscales, reducción de trámites y medidas valientes frente al comercio online que devora el negocio de barrio. Negar la magnitud del problema o maquillarlo con ferias estacionales, por exitosas que sean, no resolverá la desertización comercial que sufren nuestras calles. Si el actual gobierno municipal no reacciona, pronto lo que tendremos no serán ejes comerciales llenos, sino postales de locales vacíos.
El dinero de la rotonda de Vara de Rey debe destinarse ya a salvar la calle San Antón
En apenas seis meses, tres tiendas del mismo grupo textil han cerrado, o han anunciado su marcha de la calle San Antón, la vía comercial por excelencia de Logroño. Hace un año, se confirmaba la peor de las noticias para esa calle. El equipo de gobierno del alcalde Conrado Escobar, perdió dos millones de euros de fondos europeos destinados a su renovación. Dos millones ingresados en la caja del Ayuntamiento, con año y medio de plazo, para una actuación ligada al turismo, y no a la movilidad. Dos millones perdidos, para terminar presentando un triste plano y anunciar la reforma inmediata de la calle con fondos propios. A las pocas semanas, el PP cambia de nuevo de opinión, y pospone dicha reforma a la próxima legislatura. La ilusión de los fondos europeos, de la reforma de la calle y de la inversión prevista del gigante textil, hasta tres millones de euros; se ha tornado en cierres, despidos y miedo. Mientras tanto, el Ayuntamiento dispone este año 2026 de 920.000 €, para la construcción de una rotonda en la calle Vara de Rey, una actuación según el PP, ligada a la mejora de San Antón. Pues bien, consideramos que el futuro de la calle San Antón, como epicentro comercial de Logroño, necesita una reacción inmediata, clara y rotunda del Ayuntamiento. Es fundamental, trasladar esos 920.000 € de la rotonda de Vara de Rey, a la mejora de la propia calle. Es una decisión necesaria para garantizar que la calle San Antón, siga siendo, la calle San Antón.
Logroño se mueve
En Logroño llevamos tiempo diciendo que la movilidad no va solo de ir de un sitio a otro: va de vivir con más comodidad, con menos ruido y con más opciones. Y desde la llegada del Partido Popular al Ayuntamiento se están viendo avances claros, pensados para la gente y para el día a día. Es una forma de hacer ciudad que suma, que mejora lo que ya funciona y que moderniza lo que se había quedado atrás. Por un lado, seguimos renovando la flota de autobuses, apostando por vehículos de gas natural y eléctricos, más limpios y eficientes. Y, además, llegan mejoras que se notan desde el primer momento: el pago con tarjeta en los autobuses, una medida sencilla pero muy demandada, que facilita subir y moverse sin depender de efectivo ni de complicaciones. Y si hablamos de moverse, Bicilog también da un paso importante. Se está renovando la flota, se incorporan nuevas bicicletas eléctricas y se amplía la red de estaciones. Ya hay nuevas paradas en Piqueras, Vara de Rey con Duques de Nájera y Pradoviejo, junto a estaciones normales y también virtuales, que hacen el servicio más flexible y útil en más zonas. Logroño avanza, y se nota.