Tribuna de opinión
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Julio Revuelta, el alcalde transformador de la ciudad
Julio Revuelta se ha ido dejando un enorme legado a los logroñeses: una ciudad moderna, verde, ordenada y sostenible. Fue un alcalde profundamente municipalista, que supo defender Logroño por encima de intereses personales y partidistas. Pero también fue un arquitecto con una extraordinaria visión de futuro, artífice del modelo urbano que hoy define y da forma a la ciudad que vivimos y disfrutamos.Con Revuelta al frente de la Alcaldía, Logroño experimentó la mayor expansión urbana de su historia reciente. Barrios como Los Lirios, El Campillo, La Cava-Farda-chón, El Arco o La Guindalera llevan su sello y son el reflejo de una planificación rigurosa, pensada para un crecimiento ordenado y para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.Sus siete años de mandato marcaron la transición de Logroño a la modernidad. El periodo de bonanza económica se aprovechó para impulsar una profunda transformación urbana mediante la creación de nuevas infraestructuras, equipamientos públicos y amplias zonas verdes con el fin de mejorar nuestra calidad de vida.Entre los proyectos más emblemáticos de aquella etapa destacan el impulso al soterramiento del ferrocarril, el Cuarto Puente, la pasarela de La Cava, el Plan de Centro,los centros deportivos de Lobete y La Ribera, el campo de fútbol de Las Gaunas, el Palacio de los Deportes, las instalaciones deportivas de Pradoviejo, los parques de La Grajera, La Ribera e Iregua, así como el campo de golf.Actuaciones todas ellas que Julio Revuelta dejó a la ciudad, configurando el Logroño del siglo XXI.
El humo se veía desde toda la ciudad
El sábado, con Logroño rozando los 40 gra dos, Pradoviejo empezó a arder. Y el humo lle gaba a los balcones, a los coches en la N-111. Ardían 120 hectáreas a un paso de un colegio, de las casas, de la cárcel. “Aquí casi no se puede ni respirar”, contaban los vecinos y vecinas. Y ahí se plantó media Rioja. Los bomberos, el CEIS, los agentes forestales, el helicóptero, Pro tección Civil, la Cruz Roja, la policía. Y los agricultores. Pedro, Alberto y vecinos que al ver el humo engancharon el tractor, cargaron la cisterna y se metieron en el fuego. Labraron cortafuegos para dejar a las llamas sin nada que quemar. Ese día el tractor no araba: apagaba. A todos ellos, gracias. Pero seamos serios. Ribafrecha, Casalarreina y ahora Logroño, en dos semanas. Campos resecos, una ola de calor detrás de otra, el semestre más caluroso desde que se mide. El fuego ya no está en el monte, está en la puerta de casa.La pregunta no es si volverá a pasar, es cuándo. Y desbrozar, con ser urgente, no basta. Hay que adaptar la ciudad a un clima que ya está aquí: sombra, arbolado, agua, refugios climáticos. Prevenir sale barato. Curar lo que arde, no. A quien se juega la vida no se le paga con un aplauso en redes. Se le paga con medios, des broce a tiempo y un plan de verdad. Lo demás es esperar, cruzados de brazos, al próximo incendio.
Al grano
Sofía abre su tienda antes de las ocho de la mañana. Javier lleva toda la vida cultivando el campo. Ana decidió hacerse autónoma para sacar adelante a su familia. Ninguno de ellos pide privilegios ni favores; solo quieren que les dejen trabajar. Su mayor problema no es la competencia, ni la inflación, ni siquiera los impuestos y las tasas abusivas. Su problema es la Administración que les fiscaliza y obliga a cumplir normas sin sentido con marañas de trámites interminables. Licencias, au torizaciones, registros, inspecciones… y más formularios. Esa es la carrera de obstáculos que la Administración ha diseñado ara robar su tiempo, su dinero y su ilusión. Mientras Sofía, Iván y Ana madrugan para levantar sus nego cios, la Administración trabaja para levantar nuevas normas y para convertir el BOR en su peor pesadilla. Y, el resultado, es una ciudad donde abrir un negocio, ampliar una explotación agraria o emprender exige más paciencia para cumplir con la burocracia impuesta que capacidad para iniciar una actividad. Desde VOX Logroño creemos que ya ha llegado el momento de devolver el sentido común a las instituciones y que la Ad ministración sirva de una vez al ciudadano sin vivir a costa de omplicarle la vida. Cada norma innecesaria que destruye empleo debe ser dero gada. Cada trámite superficial que hace perder el tiempo al autónomo y que no puede dedicar a su negocio o a su familia, debe ser eliminado. No necesitamos un Ayuntamiento que ponga obstáculos ni que tarde meses en resolver una licencia. Necesitamos des regulación, ¡al grano! Un Logroño mejor, un Logroño más fácil y un Logroño más sencillo es posible para quien emprende.
La biblioteca Rafael Azcona necesita más recursos para mirar al futuro
La Biblioteca Rafael Azcona se ha consolidado como uno de los principales espacios culturales de Logroño, con más de 275.000 usos en 2025 y una programación diversa que ha tejido comunidad. Sin embargo, esta realidad contrasta con el presupuesto que el PP destina a la Biblioteca, que se ha reducido en tres años en 65.664 euros. Mientras se ensalza su valor, especialmente en el año de dicado a Rafael Azcona, se han congelado o reducido par tidas para actividades, programas y libros. El resultado es claro: menos recursos, menos calidad y menor capacidad e respuesta. Frente a esta situación, la respuesta social ha sido contundente, con movilización ciudadana y 1.464 firmas registra das en el Ayuntamiento exigiendo la reversión de los recor- tes. No basta con gestos. Desde el PSOE hemos exigido en el Pleno del Ayuntamiento un compromiso presupuestario real, incrementando el presupuesto para 2027 en 137.000 euros. El PP, sin argumento alguno, ha votado en contra, en un pleno donde, en cambio, sí se aprobaron 80.000 euros para una orquesta más en San Mateo. Las prioridades de Escobar están claras y la Biblioteca Municipal no está en su lista. La Biblioteca necesita más recursos para: renovación de fondos, impulso del programa Viene a Cuento, programación estable en Artefábrica, ampliación de horarios en verano, domingos y nuevos espacios para jóvenes y mejora de personal. La Biblioteca Rafael Azcona no puede ser un eslogan cultural vacío. Debe ser una prioridad política real, sostenida con recursos suficientes y voluntad de futuro.