Tribuna de opinión
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Menos ayudas, más obstáculos para emprender
Emprender se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos en Logroño bajo la política de recortes del PP de Conrado Escobar. Mientras otras capitales redoblan esfuerzos para atraer talento y generar actividad económica, el alcalde ha optado por dar la espalda a quienes quieren abrir un nuevo negocio o levantar la persiana cada mañana. Los datos son incontestables: este año las ayudas a nuevas iniciativas económicas han sufrido un tijeretazo del 24%, situándose por debajo de los 100.000 euros. Pero este descenso no es un ajuste puntual, ya que en lo que llevamos de legislatura la partida se ha desplomado un 43%. Este descenso resulta alarmante, como también lo es la ausencia de una política económica clara que incentive la creación de nuevos negocios y comercios. Que solo una empresa haya ofertado para instalarse en el polígono Las Cañas es síntoma inequívoco de que las medidas que se están adoptando son insuficientes y de que la ciudad no resulta atractiva para la inversión. La falta de gestión también se evidencia en los 5 millones devueltos a Europa para modernizar el comercio, en un Plan Estratégico de Comercio caducado desde 2025 y en un Consejo de Comercio que no se ha reunido en toda la legislatura. Es urgente rectificar, aprobar un nuevo plan y alcanzar un pacto de ciudad que ayude a reactivar la actividad, a retener el talento juvenil y a impulsar el emprendimiento
¿Para quién es Logroño ?
Hay decisiones que se entienden solas. El último pleno fue una de ellas. Llevamos una propuesta clara: que no se concedan más licencias de viviendas turísticas en suelo residencial. Ni una más. Y todos los partidos votaron en contra. Hablaron de regular, de porcentajes, de hacerlo por zonas. Suena bien. Pero la realidad está fuera del pleno. La gente busca piso y no encuentra. Y cuando encuentra, no puede pagarlo. No es solo que el alquiler esté caro. Es que no hay vivienda en alquiler suficiente y la poca que hay es inaccesible, por precio o por requisitos imposibles. Y en una ciudad como Logroño, decir que se puede controlar las viviendas turísticas por zonas es no querer ver el problema. Lo quitas de una calle y aparece en la de al lado. Eso no es regular. Es desplazarlo. Hay una pregunta que nadie ha querido hacer: ¿Por qué no preguntan a la gente si quiere más viviendas turísticas? Para otras cosas sí preguntan. Para esto, no. Porque saben la respuesta. La mayoría no quiere más pisos turísticos. Quiere poder vivir aquí. Y además, la mayoría no puede comprar. No puede ahorrar. Llega justa a fin de mes. En ese contexto, cada vivienda que se convierte en negocio es una vivienda menos para alguien. Esto no va de turismo.Va de elegir.O vecinos o negocio
Sentido común frente al engaño del bipartidismo
›Durante demasiado tiempo, los ciudadanos han sido testigos de un teatro político diseñado para que nada cambie. Pero las últimas elecciones han dejado un mensaje claro: VOX sigue creciendo y consolidándose como la única alternativa real. Mientras la prensa subvencionada, se empeña en vender nuestros resultados como un fracaso, la realidad de las urnas dice lo contrario. Cada vez son más los que dicen “basta". Nos etiquetan y nos insultan porque no tienen argumentos, porque nos atrevemos a señalar lo que otros callan. Pero no hemos venido a las instituciones a participar de su juego de etiquetas, sino a resolver los problemas reales de nuestros vecinos. Frente a la política de despacho y postureo, VOX es la única alternativa real. El sentido común se abre paso de forma definitiva, porque no se puede proteger lo que no se defiende. Mientras el PP se abraza al PSOE en Bruselas para bendecir una Agenda nefasta que nos lleva a la ruina, VOX se planta. Sentido común es rechazar políticas que arruinan a los logroñeses en nombre de una ideología verde que solo beneficia a las élites. Sentido común es exigir seguridad en nuestras calles, es pedir que nuestros barrios vuelvan a ser lugares de convivencia y no focos de inseguridad por la llegada descontrolada de MENAS impuesta por quienes viven en urbanizaciones con vigilancia privada. Los logroñeses no quieren más experimentos sociales, quieren caminar tranquilos por sus calles y que su bienestar no sea moneda de cambio en pactos de despacho. Menos burocracia, menos ideología impuesta y más protección para la familia y el trabajador. El sentido común ha alzado la voz y el clientelismo de prensa ya no tiene volumen suficiente para taparlo
Sí a la paz, porque es la base de la prosperidad
Estados Unidos se ha sumado nuevamente a una lógica unilateral en política internacional, optando por la intervención militar directa en distintos escenarios. El último de ellos ha sido Irán, una decisión que rompe las negociaciones que se estaban desarrollando sobre su programa nuclear y que añade más tensión a una región ya profundamente inestable. La declaración de guerra contra Israel no ha contado con el apoyo de nuestro país, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha mantenido una posición clara en favor de la paz y contra una nueva escalada bélica, al contrario que algunos partidos que siguen apoyando estas “aventuras” aunque las mismas perjudiquen a nuestro País. La experiencia reciente demuestra cuáles son las consecuencias de los conflictos armados. Cada guerra deja tras de sí desesperación, caos, hambre y destrucción económica. Lo ocurrido en Gaza o en Ucrania lo evidencia con claridad. Defender la paz no es una ingenuidad; es una condición imprescindible para la prosperidad y la estabilidad de las sociedades. Esto no significa ignorar la realidad política de Irán. El PSOE rechaza el régimen iraní y denuncia la represión que sufren miles de mujeres y jóvenes que reclaman libertad y una apertura política. Pero esa realidad tampoco legitima iniciar una guerra cuyo final es incierto y que solo agravara el sufrimiento y la inestabilidad en la región. El Gobierno socialista es consciente, además, de que los conflictos internacionales afectan también a la economía y a la vida cotidiana. Por ello, esta semana anunciará medidas para contrarrestar la subida de productos básicos que afecta a familias y empresas, reforzando un escudo social y económico que proteja a nuestra sociedad en tiempos de incertidumbre.