Tribuna de opinión
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La salud y el deporte
Desde el Partido Popular de Logroño defendemos una idea clara: una ciudad que cuida sus instalacio nes deportivas cuida también la salud, la conviven cia y la calidad de vida de sus vecinos. La inversión en el Centro Deportivo Municipal Lobete demuestra esa manera de gobernar. No ha blamos de una obra menor, sino de una actuación para mejorar la eficiencia energética, el confort de los usuarios y el funcionamiento de una de las ins talaciones con más actividad de Logroño.Lobete forma parte de la vida diaria de miles de logroñeses: piscina, pista de hielo, balneario y es pacios deportivos que necesitan mantenimiento constante, planificación e inversión. Y eso es lo que está haciendo el Gobierno municipal del Partido Popular, actuar antes de que los problemas se en quisten y pensar en el futuro. Además, esta mejora no llega sola. Se suma a la re novación de campos de fútbol, a las actuaciones en Pradoviejo, La Estrella, La Ribera y El Salvador y a rabajos de mantenimiento en cubiertas, fachadas, climatización, megafonía y seguridad. Más y mejores instalaciones adaptadas para personas con dis capacidad, a quienes se atiende en mayor número también en las actividades de Logroño Deporte gracias al aumento de plazas para estos usuarios. Gobernar también es esto: mantener lo que ya existe, mejorar lo que utilizan los vecinos y conver tir el deporte en una política pública seria, cercana y útil. Con hechos, no con discursos.
El alcalde guarda silencio ante los duros reparos de Ramblasque
La polémica de Ramblasque vuelve a situar al Go bierno de Conrado Escobar en el centro del debate político ante la falta de transparencia. La denuncia realizada por el Partido Riojano ante la ocultación del dictamen de la Comisión de Urbanismo del Gobierno de La Rioja no es una cuestión menor, ya que se trata de un informe técnico y jurídico que plantea impor tantes reparos a una de las operaciones urbanísticas más controvertidas de la ciudad, al aumentar la den sidad de 275 unifamiliares a más de 2.300 viviendas.Resulta difícil entender que el alcalde haya ocultado a la ciudadanía las conclusiones de un documento que cuestiona aspectos esenciales de la modificación del sector. La transparencia es clave y el Gobierno debe aclarar en qué punto se encuentra este proyec to -parado desde hace meses- y cómo va a afectar al futuro de la ciudad. Este asunto evidencia, además, grandes tensiones internas y discrepancias más que evidentes entre el Gobierno de La Rioja y el Ayuntamiento de Logroño, que en nada beneficia a la ciudad. El Gobierno de Escobar ha vuelto a tropezar sobre la misma piedra, pese a que desde el Partido Rioja no ya advertimos de los precedentes judiciales que habían parado la primera modificación de Ramblas que por tramitarse al margen de la revisión del Plan General. Lo que necesita Logroño es certidumbre, planificación rigurosa, seguridad jurídica y máxima trasparencia en un asunto crucial para el desarrollo urbano de la ciudad.
La ciudad del tubo de escape
Tres atropellos a peatones en dos semanas. Una madre con su hija de cinco años. Una mujer en un paso de peatones. Una menor de catorce en un cruce. Los atropellos han aumenta do casi un 40% en dos años. No es mala suerte. Es un modelo de ciudad. Conducir en nuestra ciudad es caótico. Es peli groso. Coches en doble fila en las rotondas, justo antes de un paso de peatones, calles enteras bloqueadas. La doble fila ya no es una infracción, es l decorado diario de Logroño. Y nadie hace nada. Conrado Escobar llegó a la Alcaldía con una promesa: arrancar el carril bici de Avenida de Portugal. Lo cumplió. Arrancó la vía ciclista como quien arranca mala hierba y devolvió el asfalto a su dueño ilegítimo: el coche. Mientras tanto, las aceras se estrechan, la pintura de los pasos de peatones se borra y nuestros hijos respiran en las puertas de los colegios un aire que ningún orga nismo internacional considera seguro. Hay quien llama a esto libertad del conductor. Nosotras lo llamamos retroceso. Ciudades como Zaragoza o Vitoria llevan años apostando por el peatón, la bici, el transporte público. Logroño va en dirección contraria. A más velocidad cada día. No pedimos nada revolucionario. Pedimos poder cruzar la calle sin jugárnosla. Que la doble fila tenga consecuencias. Un ayuntamiento que gobierne para quien camina, no solo para quien aparca.
Bruselas dicta y La Rioja paga
El campo riojano no aguanta más. El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur es la quiebra programada de vuestras explo taciones agrarias y ganaderas. En VOX os defendemos sin rodeos: exigimos la paralización total de este acuerdo desastroso. No va mos a permitir que la burocracia progre destruya vuestro modo de vida para beneficiar a terceros países que no cumplen con las normas sanitarias, medioambientales ni laborales que vosotros sí respetáis trabajando cada día la tierra Aquí, donde el viñedo, la ganadería y la agricultura familiar son vida, tradición y sustento, sabemos lo que significa competir en esigualdad. Mientras vosotros sufrís normativas asfixiantes, im puestos crecientes y una burocracia infinita, se permite la entrada masiva de carne, cereales y otros productos procedentes de países donde los costes son mínimos y los controles, inexistentes. Eso no es libre comercio es abandono político. La agenda climática y comercial impuesta desde Bruselas y el Go bierno de España es una sentencia de muerte para nuestro campo. En La Rioja, ya se nota la presión: precios que caen, rentabilidad que se evapora y relevo generacional que se frena. Y frente a este clamor, el PP se esconde: dice apoyar al campo en casa, pero en Bruselas mira hacia otro lado y acepta junto al PSOE acuerdos que lo condenan. Desde VOX Logroño, no damos un paso atrás, estamos y estare mos siempre al lado de los nuestros, sin matices ni complejos. Nos oponemos frontalmente al acuerdo Mercosur, exigimos cláu sulas espejo reales, controles en frontera estrictos y una política agraria que proteja al productor nacional. Defender al agricultor y al ganadero riojano no es populismo, es justicia. Sin campo no hay nación. Y si no protegemos a quienes trabajan nuestra tierra, La Rioja perderá su futuro.