Tribuna de opinión
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San Antón
›San Antón no está a punto de cambiar. San Antón lleva años esperando. Y mientras espera, se vacía. Primero fueron locales sueltos. Después, comercios que todos y todas conocíamos: Osaba, Claire’s, Sol y Sol, Laku, Zara Home. Y ahora el golpe más visible: Massimo Dutti, Oysho, Bershka. No son solo tiendas. Son décadas de vida comercial, de gente entrando, saliendo, paseando. De vecinos y vecinas que te atendían cada día, que te conocían, y que ahora ya no están. Porque el problema no es solo que se vayan las grandes marcas. El problema es la gente que traían. Inditex era un imán. En casi todas las ciudades hay una calle central que concentra ese flujo. Y ahora Logroño va camino de ser la excepción. No por inevitabilidad. Por desidia. Mientras tanto, el Ayuntamiento decide no remodelar San Antón. Deja pasar fondos europeos. Mantiene la calle en un limbo eterno. Y protege, por encima de todo, la doble fila, el coche parado, el “solo un minuto”. Defiende su modelo de ciudad: humo por encima de sus vecinos y vecinas. Pero una calle comercial no vive de coches. Vive de personas andando, mirando escaparates, entrando “ya que estoy”. Cuando se va quien atraía, el comercio local que resiste se queda solo. Sin paso. Sin margen. Pagando una factura que no ha provocado. San Antón fue referente. Fue paseo. Hoy es el reflejo de un modelo de ciudad que prefiere esperar antes que cuidar lo que tiene. Y las ciudades, cuando esperan demasiado, pierden lo que las hacía únicas.
El fracaso comercial del PP
Mientras el Partido Popular se regodea en sus discursos sobre “buen gobierno” y presupuestos “con alma social”, la realidad en las calles de Logroño es otra muy distinta: una sangría de cierres que está despoblando el corazón comercial de nuestra ciudad. El último ejemplo es el de las grandes firmas que abandonan ejes históricos como la calle San Antón, arrastrando consigo a la clientela y dejando tras de sí persianas bajadas y empleos perdidos. No se trata de anécdotas. Son síntomas de una gestión municipal ineficaz, lenta y desconectada del pulso real de la economía urbana. En los últimos años, Logroño ha visto un descenso continuado del número de comercios, con datos que reflejan que cerca de 700 establecimientos han desaparecido únicamente en los últimos 15 años, y solo en 2022 se contabilizaron 185 cierres netos. Y mientras la ciudad languidece, el PP presume de presupuestos, promete planes y reinventa eslóganes sin ejecutar cambios de calado. La falta de un plan para el comercio local es una muestra palpable de este desastre de gestión municipal, que penaliza directamente a nuestra ciudad y al empleo local. La respuesta del PP no puede seguir siendo disfrazar a Espartero, despreciar las propuestas de la oposición ni que el Alcalde se crea instagramer: Logroño necesita un plan real, con incentivos fiscales, reducción de trámites y medidas valientes frente al comercio online que devora el negocio de barrio. Negar la magnitud del problema o maquillarlo con ferias estacionales, por exitosas que sean, no resolverá la desertización comercial que sufren nuestras calles. Si el actual gobierno municipal no reacciona, pronto lo que tendremos no serán ejes comerciales llenos, sino postales de locales vacíos.
El dinero de la rotonda de Vara de Rey debe destinarse ya a salvar la calle San Antón
En apenas seis meses, tres tiendas del mismo grupo textil han cerrado, o han anunciado su marcha de la calle San Antón, la vía comercial por excelencia de Logroño. Hace un año, se confirmaba la peor de las noticias para esa calle. El equipo de gobierno del alcalde Conrado Escobar, perdió dos millones de euros de fondos europeos destinados a su renovación. Dos millones ingresados en la caja del Ayuntamiento, con año y medio de plazo, para una actuación ligada al turismo, y no a la movilidad. Dos millones perdidos, para terminar presentando un triste plano y anunciar la reforma inmediata de la calle con fondos propios. A las pocas semanas, el PP cambia de nuevo de opinión, y pospone dicha reforma a la próxima legislatura. La ilusión de los fondos europeos, de la reforma de la calle y de la inversión prevista del gigante textil, hasta tres millones de euros; se ha tornado en cierres, despidos y miedo. Mientras tanto, el Ayuntamiento dispone este año 2026 de 920.000 €, para la construcción de una rotonda en la calle Vara de Rey, una actuación según el PP, ligada a la mejora de San Antón. Pues bien, consideramos que el futuro de la calle San Antón, como epicentro comercial de Logroño, necesita una reacción inmediata, clara y rotunda del Ayuntamiento. Es fundamental, trasladar esos 920.000 € de la rotonda de Vara de Rey, a la mejora de la propia calle. Es una decisión necesaria para garantizar que la calle San Antón, siga siendo, la calle San Antón.
Logroño se mueve
En Logroño llevamos tiempo diciendo que la movilidad no va solo de ir de un sitio a otro: va de vivir con más comodidad, con menos ruido y con más opciones. Y desde la llegada del Partido Popular al Ayuntamiento se están viendo avances claros, pensados para la gente y para el día a día. Es una forma de hacer ciudad que suma, que mejora lo que ya funciona y que moderniza lo que se había quedado atrás. Por un lado, seguimos renovando la flota de autobuses, apostando por vehículos de gas natural y eléctricos, más limpios y eficientes. Y, además, llegan mejoras que se notan desde el primer momento: el pago con tarjeta en los autobuses, una medida sencilla pero muy demandada, que facilita subir y moverse sin depender de efectivo ni de complicaciones. Y si hablamos de moverse, Bicilog también da un paso importante. Se está renovando la flota, se incorporan nuevas bicicletas eléctricas y se amplía la red de estaciones. Ya hay nuevas paradas en Piqueras, Vara de Rey con Duques de Nájera y Pradoviejo, junto a estaciones normales y también virtuales, que hacen el servicio más flexible y útil en más zonas. Logroño avanza, y se nota.