Tribuna de opinión
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La soberbia y la falta de autocrítica empañan las fiestas
La ciudadanía está asistiendo a un espectáculo lamentable a consecuencia de la nefasta gestión en la organización de las fiestas de San Mateo. Por segundo año consecutivo constatamos que el problema es más profundo que un renqueante programa festivo. Vemos soberbia, falta de autocrítica e incapacidad de asumir errores.Resulta sorprendente que un gobierno con mayoría absoluta, con más recursos económicos y con todo a favor, opte por culpar a terceros del fracaso de la Terraza de San Mateo y, al mismo tiempo, suplique a última hora la colaboración de unas peñas con las que no ha contado en todo el año. Esta postura evidencia falta de planificación y previsión de un ejecutivo que se comprometió a hacer los mejores sanmateos de la historia.La realidad es bien distinta: un programa más caro, sin novedades y con un intento fallido de privatizar iniciativas consolidadas, como es el Espacio Peñas. Resulta,además, presuntuoso anunciar al peso los actos de San Mateo, que en su mayoría organizan colectivos sociales, asociaciones vecinales y entidades privadas.El equipo de gobierno no ha aportado nada nuevo.La única salvedad es el concierto de Mikel Izal, que tampoco ha estado exento de polémica por su coste, 193.600 euros. Y todo con un presupuesto de Festejos que este año ha subido un 52% tras suplementar, a un mes de San Mateo, 185.000 euros para contratar actos imprevistos, como Izal, Gorgorito, Puro Relajo y Víctor Puri. ¿Es esto ejemplo de buena gestión y planificación?
Del pastizal al ridículo
Hay una pregunta que corre estos días por Logroño: ¿por qué el PP es incapaz de organizar unas fiestas de San Mateo a la altura de Logroño?Porque confunden gobernar con montar saraos a talonazo y dedazo. Dos años gastando un dineral en eventos, conciertos y protocolos, convencidos de que con macrofiestas se adormece a la gente.Pan y circo versión riojana. El foco está en la foto, no en la ciudad ni en su gente. Y se nota. Mucho.La realidad: en su empeño por el espectáculo han firmado los dos peores San Mateos. Cuando no cuentas con la ciudad, cuando desprecias a peñas y colectivos, la fiesta deja de ser popular y pasa a ser negocio privado.La terraza de San Mateo es el mejor ejemplo: el concejal se empeñó en privatizarla y nos ha dejado dos años seguidos sin un espacio que funcionaba porque era de las peñas, popular y de encuentro.Y el famoso concierto del “Pastizal”: vendido como súperestrella y con público muy reducido.Un evento pensado para unos pocos que no conecta con la mayoría. Derrochar pasta se les da demaravilla; hacer unas buenas fiestas, no.Y lo peor: nunca asumen responsabilidades. Prefieren mentir, señalar a otros y seguir despilfarran do como si Logroño fuera su cortijo.San Mateo no es eso: no es para unos pocos ni para el ego del alcalde. San Mateo es Logroño entero en la calle. Y eso el PP ni lo entiende ni lo respeta.
Logroño merece respeto
Lo sucedido con la terraza de San Mateo es
una vergüenza que demuestra hasta dónde
algunos están dispuestos a llegar por un mi-
nuto de protagonismo. Desde VOX Logroño lo
decimos alto y claro: no todo vale en política.
Han conseguido que nuestra ciudad se quede
sin un espacio de ocio pensado para las fies-
tas, solo por hacer ruido y buscar titulares. ¿Es
esa la oposición que merecen los logroñeses?
Desde luego que no.
Algunos grupos se han convertido en autén-
ticos profesionales del ruido, dispuestos a di-
namitar cualquier propuesta con tal de salir en
la foto. Han puesto sus intereses por encima
del interés general, y el resultado es que los
vecinos pierden mientras ellos se reparten las
medallas del escándalo.
Pero no nos engañemos: el Partido Popular
tampoco queda libre de culpa. Su improvisa-
ción, su falta de planificación y de transparen-
cia han abierto la puerta a este circo político.
Gobernar exige firmeza y claridad, no dar ban-
dazos y dejar que otros marquen la agenda.
Desde VOX Logroño lo tenemos claro: la polí-
tica no es un juego ni un escaparate. Estamos
aquí para defender a los logroñeses, no para
perder el tiempo en guerras de ego. Queremos
una oposición responsable, sí, pero también
un gobierno que no titubee. Logroño merece
respeto, no espectáculos.
El gobierno del PP debe asumir sus responsabilidad por su mala gestión
La mayoría absoluta otorga en política una gran capacidad, pero
también conlleva una gran responsabilidad. Otorga la legitimidad para
cambiar lo que consideres que debes cambiar, para gastar el dinero
que consideres que debes gastar, pero también, conlleva la respon-
sabilidad de explicar las consecuencias de esas decisiones y si algo
sale mal, asumir errores. El Partido Popular de Conrado Escobar posee
mayoría absoluta, pero ni explica las consecuencias de sus decisiones,
ni asume la responsabilidad de sus errores.
Se ha tenido un año entero, un largo año entero para cambiar el mo-
delo del Espacio Peñas, si es que había que cambiar el modelo. Un año
entero para contar con la participación de peñas y entidades, un año
entero para reunirse con esas mismas peñas y entidades, para darle
una, dos o veinte vueltas al modelo. Un año para definir un pliego,
que favoreciese el que más de una empresa se presentase. No ha sido
suficiente.
Sin embargo, sí se ha encontrado tiempo para destrozar, el mínimo
respeto al procedimiento administrativo que todo concejal debe guar-
dar, haciendo de intermediarios de una empresa y detallando aspectos
de la oferta, sin ni tan siquiera iniciarse el procedimiento de adjudi-
cación.
Y tampoco se ha encontrado tiempo para organizar, de acuerdo a las
posibilidades tecnológicas del año 2025, la inscripción a las calderetas.
Eso sí, se ha encontrado tiempo, mucho tiempo, para echarle la culpa
de todo, al PSOE.
El Alcalde Conrado Escobar no puede seguir de espaldas a la realidad y
seguir con un Concejal de Promoción de la Ciudad que un día si y otro
también, demuestra su mala gestión y su incapacidad para gestionar
las áreas de gobierno que tiene delegadas.
Por ello el PSOE Exige del PP que se tome las fiestas en serio y que se
asuman las responsabilidades políticas de tan mala gestión