Tribuna de opinión
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Hablemos de vivienda
El Partido Popular llegó al Gobierno del Ayuntamiento de Logroño con una convicción muy clara: el principal reto social al que nos enfrentamos hoy es el acceso a la vivienda. Porque una vivienda no es solo un inmueble; es el punto de partida de cualquier proyecto de vida, especialmente para muchos jóvenes y familias que quieren desarrollar su futuro en nuestra ciudad. Las administraciones tenemos la responsabilidad de generar las condiciones necesarias para facilitartar ese acceso. Y eso exige planificación, seguridad jurídica y capacidad de gestión. Frente a quienes prefieren bloquear o retrasar proyectos, en Logroño estamos impulsando medidas reales para aumentar la oferta de vivienda y seguir construyendo ciudad. Esta semana hemos dado dos pasos importantes en esa dirección. Por un lado, la modificación del Plan General Municipal para desbloquear Ramblas que, una actuación histórica que permitirá la construcción de más de 2.000 viviendas, de las cuales cerca de 1.000 serán VPO. Se trata de la mayor operación residencial de la historia de Logroño. Junto a esta, este miércoles hemos aprobado otra modificación urbanística para transformar un solar vacío en Marqués de San Nicolás en 45 nuevas viviendas que ayudarán a revitalizar el centro histórico. Más vivienda significa más oportunidades, más futuro y una ciudad con mayor capacidad para retener talento y atraer vida.
Escobar tiene bloqueado el desarrollo de 7.400 viviendas
El alcalde no puede seguir bloqueando el desarrollo de 7.400 viviendas, de las que 4.300 podrían destinar se a vivienda protegida o alquiler social. Los reparos que la COTUR ha puesto a la operación urbanística de Ramblasque no deben ignorarse, así como tampoco el tirón de orejas que da a su gobierno por justificar este cambio en el planeamiento en la necesidad de VPO cuando está delimitado el sector Sur desde 2010. Desde el Partido Riojano consideramos prioritario im pulsar el desarrollo de este sector, ya que no depende e la revisión del Plan General y tiene capacidad para 6.040 viviendas, la mitad de ellas de protección oficial. No entendemos que en Ramblasque, a cambio del re galo de edificabilidad, no se exija el mismo porcentaje de VPO que en este sector y se limite al 40%, y que siga sin desbloquearse el suelo público del soterra miento en el que están previstas otras 1.200 viviendas en Cascajos. Tampoco comprendemos que se hayan puesto en venta parcelas en las que el Ayuntamiento posee rácticamente la totalidad de la propiedad, desapro vechando una oportunidad estratégica para promover vivienda pública y alquiler social. Son tres los solares en cuestión: uno en El Campillo (97,60% de titularidad municipal), otro en La Guindalera (97,67%) y un terce ro en Valdegastea (88,67%), con capacidad para cons truir hasta 126 pisos. Ahora que la licitación ha que dado desierta, es el momento de que el Ayuntamiento adquiera las participaciones pendientes y ceda estos terrenos al IRVI.
La laurel ya no es nuestra
Había una Laurel que era tuya. La del jueves después del curro, la del champi del Bar Soriano con un clarete, la de llevar a tus padres cuando venían de fue ra. Una calle donde cabía la cuadrilla, el pincho sencillo y la conversación tranquila. Esa Laurel ya no existe. Ahora sales un sábado y no reconoces tu ciudad. Grupos de veinte disfrazados gritando a las tres de la mañana. Gente orinando en tu portal. Un chaval trepando por una fachada mientras le jalean "¡salta, salta!". Despedidas de soltero que convierten la calle en un especáculo que nadie pidió. La Laurel se ha convertido en el Magaluf del Ebro. Y mientras tanto, ¿a quién beneficia esto? A ti, logroñesa, que ya no puedes alquilar un piso porque se ha convertido en apartamento turístico, seguro que no. A ti, que has dejado de bajar al Casco Antiguo por que te da pereza el circo, tampoco. Los comercios de toda la vida echan la persiana uno detrás de otro, pero eso sí, cada semana abre una franquicia nueva o un sitio de ramen que podría estar en cualquier ciudad e España. La verdad es que este modelo de ciudad solo beneficia a tres o cuatro que se lucran con el turismo de borrachera mientras el resto lo pagamos con nuestros impuestos. El Ayuntamiento aprueba prohibiciones, moratorias, ordenanzas que quedan muy bien en los titulares. Luego no las hace cumplir. Porque gobernar no es hacer fotos. Es elegir de una vez: ¿hacemos ciudad para vivir o ciudad para vender? Logroño no es un producto. Es nuestra casa.
La Laurel, nuestro latido gastronómico
Logroño no se entiende sin su Calle Laurel. Es uno de nues tros motores económicos, el sustento de cientos de familias y el orgullo de nuestra gastronomía. Pero hoy, ese orgullo está herido. Lo que debería ser un espacio de convivencia se está convirtiendo, por la desidia del Partido Popular, en un escena rio de vandalismo, inseguridad y suciedad que los logroñeses no tenemos por qué tolerar. El problema no es la hostelería riojana. Tampoco el turismo en sí mismo. El problema es un Ayuntamiento incapaz de im poner orden y de hacer cumplir las normas más básicas de onvivencia. El PP ya no puede esconderse detrás de excusas ni culpar a otros, lo que ocurre en nuestras calles es responsabilidad di recta de quien tiene el mando. Gobiernan solos y son los úni cos responsables de haber permitido que una zona emblemá tica de Logroño se convierta en ocio descontrolado y turismo de excesos, que nada tiene que ver con nuestras tradiciones. Esta es la consecuencia directa de un gobierno municipal que en lugar de actuar en beneficio de sus vecinos, ha optado por la pasividad, la propaganda y el cálculo político.Han permitido que el Casco Antiguo pierda equilibrio, y que los vecinos sientan que su derecho al descanso vale menos que la foto turística del fin de semana. La Laurel es de todos, y especialmente de quienes la cuidan y la habitan. No podemos permitir que se convierta en una zona sin ley. Por este motivo, desde VOX Logroño defendemos algo simple: orden, más presencia policial donde hace falta, sanciones que se apliquen de verdad y una política seria frente al turis mo de excesos.