Tribuna de opinión
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Con este PP de Conrado Escobar Logroño pierde
Termina 2025 y el balance no puede ser más negativo. La gestión del PP y de Conrado Escobar ha sido un fracaso para Logroño, un año perdido que muchos vecinos querrían olvidar. La falta de proyecto, la improvisación constante y un equipo de gobierno descoordinado y sin rumbo, son un resumen objetivo. El año arrancó con la devolución de fondos europeos para la reforma de la calle San Antón, una obra prometida y abandonada, como ha ocurrido también en la zona de las Cien Tiendas. En total, ya son casi ocho millones de euros devueltos a Europa por pura incapacidad de gestión. Se han sucedido recortes injustificables en partidas como Cultura, Turismo, Ayudas a la Rehabilitación, Cooperación al Desarrollo o Limpieza. A destacar por su gravedad, lo ocurrido en Servicios Sociales, donde se ha recortado un 20%, mientras aumenta la pobreza en la ciudad. La pérdida del proyecto de Bosonit y la marcha fuera de Logroño, del Centro Tecnológico y del Centro de Economía de la Lengua, ante el silencio atronador del Alcalde, ponen en evidencia el poco peso de Escobar ante Capellán. El fracaso en la revisión del Plan General, una Ordenanza de Terrazas claramente insuficiente, el subidón de la Tasa de Basura y el deterioro de la asistencia sanitaria en los barrios, completan un panorama desolador. A ello se suma, unos San Mateos y una iluminación navideña, más propios de un pueblo que de una ciudad. Logroño languidece, pierde oportunidades y va hacia abajo y sin frenos, pero con este Partido Popular, todo bien.
Feliz Navidad y 2026, Logroño
Desde el Grupo Municipal del Partido Popular queremos desear a cada logroñés una muy feliz Navidad y un próspero 2026. Un nuevo año que afrontamos con ilusión, con responsabilidad y con el firme compromiso de seguir trabajando por una ciudad que avanza, que cuida lo que es suyo y que mira al futuro con ambición y confianza. Deseamos que este año que estrenamos sea un año de crecimiento, de desarrollo y de nuevas oportunidades para Logroño. Un año en el que sigamos mejorando nuestros barrios, fortaleciendo los servicios públicos y apoyando a quienes hacen ciudad cada día: autónomos, comerciantes, hosteleros, asociaciones y, muy especialmente, las familias, verdadero pilar de nuestra sociedad y corazón de la vida cotidiana en nuestros barrios. En estas fechas tan señaladas, la Navidad nos invita a detenernos y a volver la mirada a lo esencial. A compartir tiempo con la familia, a cuidar los vínculos, a transmitir valores y a disfrutar de esos momentos sencillos que son los que permanecen. Momentos que se viven en casa, pero también en nuestras calles, en el comercio de proximidad, en la hostelería y en cada rincón de Logroño lleno de vida. Que la Navidad sirva para reforzar lo que nos une, para mirar al futuro con esperanza y para seguir construyendo, entre todos, la mejor ciudad del mundo.
Fortalecer La Rioja como prioridad en 2026
› La Navidad regresa envuelta en luces, reencuentros y buenos propósitos. Pero más allá de esta efeméride, debemos aprovechar estas fechas para reflexionar y fijar prioridades. Desde el Partido Riojano queremos poner en valor nuestras tradiciones y arraigo, nuestra cultura y nuestro carácter. Porque entendemos que defender la tierra, reivindicar nuestra identidad y fortalecer La Rioja deben seguir marcando la hoja de ruta en 2026. Logroño, como capital de La Rioja, tiene que ser la punta de lanza en este sentido, promoviendo políticas que refuercen el consumo local y apuesten verdaderamente por quienes sostienen la economía real. Fortalecer el pequeño comercio, la hostelería y los autónomos no solo genera empleo, sino que también construye comunidad, llena de vida los barrios y constituye el escaparate del producto riojano, gracias al que agricultores y ganaderos mantienen vivos nuestros pueblos. Estas navidades tenemos una nueva oportunidad de defender nuestra identidad desde la mesa. Productos de nuestros mercados, de la huerta, de la sierra, de los viñedos y de la industria agroalimentaria riojana. Viandas que son tradición, pero también economía, empleo y futuro. Sin embargo, no podemos obviar la creciente desigualdad y dificultades que imperan en nuestro territorio. Debemos seguir reivindicando compensaciones por el efecto frontera y que 2026 sea el año en que consigamos cerrar esa brecha. Porque sin una región fuerte, perderemos el futuro por el que brindar en años venideros.
Comprar aquí, vivir aquí
Estos días se escriben las listas de regalos: madres, sobrinos, amigas invisibles. Y, como siempre, la prisa y la sensación de llegar tarde. Cenas, horarios, WhatsApp echando humo. La aceleración de esta sociedad de consumo es una serpiente de cascabel: inyecta su veneno y susurra que la Navidad se compra con un clic. Se busca en Google, se enseña la vida en Meta y, agotadas, muchas personas acaban comprando en Amazon, Temu, AliExpress o Shein. Una noche alguien entra “solo a mirar”. Le regalan diez artículos; luego ocho más; y termina con noventa y nueve en la cesta. Cansada, acepta: veintisiete cosas. Una droga de acumulación barata que se rompe pronto y sale carísima. Pero esa compra compulsiva es la punta del iceberg: un capitalismo de plataformas que impone una forma única de consumir y relacionarse. Hay impactos humanos y ambientales, y personas en la parte más precaria de la cadena: almacenes, transporte, paquetería, ritmos imposibles. Para muchos hogares, con salarios bajos y poder adquisitivo en caída, esas ofertas parecen la única salida. Y el círculo se cierra: consumir así alimenta más precariedad. Por eso, esta Navidad, conviene bajar el ritmo y cruzar la calle. En el comercio de barrio de Logroño saludan, aconsejan, ofrecen calidad. Y el dinero se reparte mejor: se queda aquí, sosteniendo además a autónomas y autónomos a quienes les cuesta la vida mantenerse. Esta Navidad, no regalemos precariedad en una caja: regalemos futuro comprando en el comercio local de nuestra ciudad.