Tribuna de opinión
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Una gestión ineficaz y una ciudad paralizada
El equipo de Gobierno de Conrado Escobar ha ensalzado el superávit de 8 millones de euros con el que cerró el ejercicio. Una cifra con la que pretende proyectar equilibrio, pero que en realidad esconde una gestión ineficaz y parálisis. Según los datos hechos públicos por el propio Ejecutivo local, el Ayuntamiento de Logroño dejó sin ejecutar tres de cada diez euros presupuestados, pese a que ingresó nueve de cada diez euros previstos, una señal clara de que no se realizaron todas las políticas comprometidas. Lo que el Gobierno no ha explicado a la ciudadanía es que este descenso es aún más acusado en las inversiones, quedando sin realizar el 73% de lo planificado. Es decir, solo se ejecutó uno de cada tres euros para transformar la ciudad y sus barrios. La consecuencia es clara: Logroño está parada. A esta situación se suma el Plan de Gestión Municipal aprobado el año pasado para corregir un déficit inicial de 8 millones de euros, que ha terminado traduciéndose en recortes en servicios públicos. El Gobierno también debe aclarar de una vez cuáles son los mecanismos que va a poner en marcha este año para corregir un indicador preocupante y muy negativo, como es el incumplimiento de la regla de gasto en 2025. Tampoco ha detallado qué ajustes prevé en el obligado plan económico-financiero, si optará por aumentar la recaudación, recortar servicios o seguir aplazando inversiones
Logroño no está en venta, está en subasta
Baja al Casco Antiguo un martes cualquiera. Cuenta los portales con cerraduras electrónicas. Cuenta los buzones sin nombre. Cuenta las persianas que solo se suben los fines de semana. Ahora intenta encontrar un piso de alquiler por menos de 700 euros. Eso es Logroño hoy. Y nuestro alcalde, mientras tanto, se graba vídeos celebrando nuevos hoteles y apartamentos turísticos. Sonríe, presume de inversión, habla de empleo. Parece un comercial. Y lo es. Solo que no vende un producto privado desde una empresa. Lo vende desde la Alcaldía. Conrado Escobar ha convertido sus redes en el escaparate de promotores e inversores. Cada vídeo es publicidad gratuita para quien quiere hacer negocio con la vivienda. No con la vivienda para vivir. Con la vivienda para especular. Y aquí viene lo mejor. Su propio gobierno declara el Casco Antiguo zona turística saturada. Saturada. Pero al mismo tiempo siguen adelante licencias, proyectos y edificios enteros destinados al turismo. La modificación del Plan General que van a aprobar no frena nada. Lo ordena. Lo consolida. Lo blinda. Esto no va de turistas. Va de a quién se le deja hacer negocio con nuestros barrios. Cada piso turístico es un vecino menos. Una familia que se va. Un comercio que cierra. Un barrio que deja de ser barrio. ¿Quién gana? Inversores, grandes propietarios, fondos. ¿Quién pierde? Los que viven aquí y ya no pueden quedarse. Logroño no necesita un alcalde que venda la ciudad. Necesita uno que la defienda.
Mucho protocolo, nada liderazgo
La situación del Parque del Iregua en Logroño ha dejado de ser un simple problema de retrasos para convertirse en un ejemplo evidente de la falta de liderazgo del alcalde y del equipo de gobierno del Partido Popular. Más de un año después de la paralización de las obras, los logroñeses siguen pagando las consecuencias de una gestión ausente y sumisa al Gobierno nacional. Para contextualizar el problema, hay que empezar señalando que la actuación no depende directamente del Ayuntamiento, sino de una entidad estatal y, precisamente por ello, se esperaba del alcalde algo más que resignación: influencia, capacidad de interlocución y defensa de los intereses de la ciudad. Nada de eso ha ocurrido. El resultado es claro: retrasos acumulados, promesas incumplidas y un parque cerrado sin que desde el Consistorio se haya ejercido la presión política necesaria. Este caso evidencia una preocupante desconexión entre los recursos que se destinan a la agenda del alcalde y los resultados que obtiene. Porque mientras se invierten ingentes cantidades en protocolo, actos y agenda pública (destinados en demasiadas ocasiones al mero postureo mediático), los problemas de Logroño siguen sin resolverse. Los logroñeses no necesitan más fotografías, necesitan Ayuntamiento que utilice su posición para influir, para exigir y para obtener resultados. La política útil no se mide en presencia, sino en eficacia. Desde VOX Logroño consideramos que lo ocurrido con el Parque del Iregua evidencia un modelo agotado: mucho escaparate institucional, pero escasa capacidad de liderazgo. Y Logroño no puede permitirse seguir pagando por una agenda que no aporta soluciones ni defiende con firmeza los intereses de sus vecinos.
Una ciudad para vivir, no solo para visitar
› Después de meses de exigencia de los Socialistas, el Partido Popular aprobó suspender licencias para nuevas viviendas turísticas en Logroño. El objetivo era modificar su regulación y controlar las zonas saturadas. Sin embargo, la propuesta que han presentado mejora algunos aspectos técnicos, pero levanta la suspensión sin regular previamente las zonas saturadas, dejando la decisión para más adelante. Ante esta situación, los socialistas hemos presentado unas enmiendas claras. Nuestro objetivo es evidente: una ciudad para vivir, no solo para visitar. El Centro Histórico concentra ya el 14% de viviendas turísticas. Este crecimiento descontrolado encarece la vivienda, desplaza vecinos y debilita la vida de barrio. Es urgente actuar. Por ello hemos propuesto mantener la suspensión de licencias como paso previo a declarar el Centro Histórico zona saturada. Además, fijamos un límite claro: 10% de viviendas turísticas por ámbito, garantizando equilibrio entre residencia y turismo. También prohibimos las viviendas turísticas en planta baja en los ejes comerciales principales. Queremos calles activas, comercio local y barrios vivos. Estas medidas incluyen control anual del número de alojamientos y actuación automática cuando se superen los límites. No hablamos de prohibir el turismo, sino de ordenarlo. Se trata de proteger a los vecinos, defender el derecho a la vivienda y garantizar que Logroño siga siendo una ciudad de vida cotidiana, con comercio, comunidad y futuro para quienes la habitan. Porque el turismo no puede expulsar a la ciudad. Y el futuro de Logroño depende de que siga siendo, ante todo, una Ciudad donde vivir