Tribuna de opinión
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Un anillo que olvida la trinchera del tren
El alcalde de Logroño nos ha prometido un gran anillo verde de 27 kilómetros que bordee la ciudad. Un proyecto ambicioso que ha fiado a los próximos 25 años, ahí es nada. Sin embargo nada sabemos de lo más inmediato ni de las actuaciones que hacen ciudad en el día a día. Porque de lo que ha presupuestado para este año en los barrios tiene sin ejecutar el 96% de lo previsto. Eso sí, el señor Escobar, en su huida hacia adelante, ha anunciado nuevas actuaciones en todos barrios. ¿Cómo podemos saber si cumplirá con los logroñeses cuando la sombra de sus incumplimientos es alargada?
Desde el Partido Riojano exigimos al señor Escobar que deje de sobrevolar el Monte El Corvo y se preocupe por cerrar la herida del soterramiento del ferrocarril. Debe defender la continuidad de las fases II y III y comprometerse a culminar este corredor verde en el centro de la ciudad. Urge negociar un nuevo convenio con el Ministerio de Transportes para acabar con la trinchera del tren y culminar la fase I.
Pero apostar por las zonas verdes de la ciudad no solo conlleva la construcción de nuevos espacios en el extrarradio, sino también preservar y mantener en estado óptimo las infraestructuras existentes. Dos ejemplos: el recién inaugurado Parque Princesa Leonor y la Fuente de la Encina de Varea, vandalizada y abandonada a su suerte.
La herida que todas llevamos dentro
El caso de Íñigo Errejón nos revuelve por dentro. No solo porque sea una figura pública, no solo porque el discurso de un supuesto aliado se desmorone. Lo sentimos porque nos reconocemos, porque sabemos lo que es esa angustia, la duda, el autoengaño para seguir adelante. Todas estamos aquí, más cerca de lo que nos gustaría admitir.
Vivimos el gaslighting, ese sutil mecanismo que nos hace creer que somos nosotras las que estamos equivocadas, las que exageramos, las que malinterpretamos las intenciones. Sentimos el peso de la culpa cuando tratamos de poner límites y nos responden con indiferencia o con la frialdad que usa el poder para reafirmarse. Como tantas otras mujeres en este momento de destape, sabemos lo difícil que es alzar la voz, lo complejo que es romper la estructura, el patriarcado invisible que atraviesa nuestras vidas, nuestras políticas, nuestros espacios.
Hoy, el "#MeToo" en España está tomando una nueva fuerza. Las voces que antes se susurraban entre pasillos o se callaban por miedo, hoy encuentran eco en otras mujeres, periodistas y compañeras que se atreven a decir "ya basta". Cada denuncia que sale a la luz nos recuerda que no estamos solas, que tenemos derecho a la verdad y a ser escuchadas sin cuestionamientos. Este es un proceso colectivo y necesario, aunque doloroso. Estamos cambiando el mundo, y aunque nos tiemble la voz, ese temblor está lleno de poder
De mafias, oenegés y otras organizaciones criminales
Los cambios no siempre son negativos, de hecho, en la mayoría de las ocasiones son enriquecedores. Si no, que se lo pregunten a Hércules o a Dalí.
Sin embargo, no son los viajes de Hércules ni los paseos de Dalí por París o Nueva York lo que vemos cada día en el telediario. Las imágenes que vemos en los noticiarios son los de las barcazas abandonadas a su suerte en el Mediterráneo o a unas pocas millas de las Islas Canarias por las mafias que trafican con personas desesperadas por conseguir un futuro mejor.
Ese futuro que sí pudieron tener Hércules o Dalí es el que les promete el bipartidismo para contentar a Europa con regularizaciones masivas y políticas sociales indiscriminadas que terminan por contribuir al efecto llamada que aprovechan esas organizaciones criminales que abandonan a sus víctimas a su suerte en medio del mar.
Y ello tiene sus consecuencias: no solamente supone la despersonalización de nuestros barrios, que convierten en verdaderos lugares de encierro; sino también la inseguridad derivada de la falta de arraigo de aquellos que llegan sin saber dónde y sin conocer las normas del juego y sufren los vecinos de toda la vida.
Las mafias los traen; los que están sentados en los despachos lo permiten y alientan y, el resto, lo sufrimos.
El Sr. Escobar se olvida de la juventud logroñesa
En el Debate sobre el Estado de la Ciudad, durante toda una hora de intervención inicial, el Sr. Alcalde no dedicó ni un solo segundo a hablar de la Juventud de Logroño. El Sr. Escobar no habló de los y las jóvenes, pese a que éstos tienen cada vez más dificultades para acceder a la vivienda, pese a que cada vez más, abandonan Logroño para encontrar un puesto de trabajo fuera, pese a que la población de Logroño, envejece de manera constante. Según los datos estadísticos, en el año 2019 los menores de 18 años suponían el 18% del total de la población logroñesa, en 2023, ese porcentaje era del 16,5%, un punto y medio menos en apenas cuatro años. Y para revertir esta situación, es necesario prestarle la debida importancia, contar con ellos y, sobre todo, cumplir aquello que se prometió. El PP del Sr. Escobar, sin embargo, hace lo contrario.
Una muestra clara, es el Centro Joven de Cascajos, al que ya Cuca Gamarra en el año 2018 le puso un nombre concreto, La Estación. En 2022 estando en la oposición el Partido Popular pidió su construcción, y hoy, a finales del 2024, no hay avance alguno.
Otro clásico para el Partido Popular, es el Centro Deportivo de la Zona Oeste, prometido de nuevo en el 2023 y del que tampoco se sabe nada. ¿Y con un Centro polivalente para el barrio de El Campillo, qué pasará?
Desde el PSOE hemos propuesto varias mociones para empujar al equipo de gobierno a poner a los jóvenes en el centro de su acción. Sr. Escobar, no se olvide de nuestra Juventud, ellos y ellas, necesitan al Ayuntamiento de Logroño.