Tribuna de opinión
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El PSOE pide arbolado en toda la calle Lardero
Después de muchas fechas de inicio incumplidas, por fin han comenzado las obras de reurbanización de las calles Vitoria y Lardero. Sin embargo, la ejecución de las mismas, tal y como ya hemos denunciado anteriormente, conlleva la eliminación del arbolado en una de las aceras de la calle Lardero. Los vecinos y comerciantes de la zona, ya se han manifestado públicamente en contra de esta decisión del PP y han rechazado la colocación de jardineras, como medida alternativa a la eliminación de arbolado. De manera simple y clara, el vecindario demanda un arbolado de porte medio, en las dos hileras de la calle que se va a reformar. El equipo de gobierno del PP, ha prometido a los vecinos y las vecinas una solución, pero pasan las semanas y ésta no llega. Por ello, el Grupo Socialista lleva al Pleno Municipal del 5 de febrero, una propuesta, para asegurar el mantener arbolado, en ambos márgenes de esta céntrica vía urbana. En relación a ello, el Alcalde Conrado Escobar anunció hace escasos días la plantación de 1.000 árboles en Logroño, sólo durante este año. Sería una incoherencia absoluta y demostraría el carácter publicitario de la noticia, anunciar semejante cifra de nuevas plantaciones, y a las pocas horas, apoyar el arranque y eliminación de 16 árboles en la Calle Lardero. Los anuncios sin hechos, son palabras vacías. Plantaciones y renovaciones de árboles, que son la mejor manera de luchar contra los efectos nocivos del cambio climático, protegiendo así a los vecinos y vecinas contra las crecientes y prolongadas olas de calor que ya padecemos en la ciudad.
Logroño, destino turístico de referencia
Logroño está dando pasos firmes, muy claros, para consolidarse como un destino turístico de referencia. Y lo está haciendo sin perder lo que la hace reconocible: su gastronomía, su casco antiguo, su papel histórico ligado al Camino de Santiago. Pero ya no se queda solo en eso. La ciudad vive un momento de renovación tranquila, bien pensada, en la que ampliar y mejorar la oferta de alojamiento se convierte en una pieza clave para atraer a un visitante que busca algo más: cultura, ciudad, vino, experiencia. En pleno centro, la Casa Trevijano, en la plaza Fuente de Murrieta, ha iniciado un proceso de rehabilitación integral para acoger un nuevo hotel. Una actuación que no va de borrar el pasado, sino de aprovecharlo. Se conserva el valor arquitectónico del edificio, se respeta su identidad y, al mismo tiempo, se incorpora un uso que refuerza la vida urbana y el atractivo del entorno. Algo similar ocurre con otro edificio muy reconocible, el antiguo casino de la calle Sagasta, que está siendo transformado en un nuevo alojamiento manteniendo su fachada histórica. Una intervención que ayudará a reactivar el casco antiguo y a darle continuidad como espacio vivo, no solo como postal. En conjunto, estos proyectos reflejan una idea clara: Logroño no renuncia a lo que es, lo utiliza como palanca para crecer, atraer visitantes y reforzar su economía desde el turismo de calidad.
Un pacto por San Antón para el futuro del comercio local
El declive de la calle San Antón es una realidad que no podemos ignorar como ciudad. Una situación que se ha acelerado en estos dos años y que no es fruto de la casualidad, sino la consecuencia directa de decisiones políticas equivocadas y de la falta de visión a largo plazo para el comercio local. Logroño contaba con dos millones de euros de fondos europeos para acometer la reforma de esta arteria comercial, a los que renunció el actual Gobierno por su inacción. En lugar de aprovechar estos recursos, el alcalde optó por posponer la reurbanización al siguiente mandato y asumirla con fondos municipales. En cambio, se comprometió a priorizar la construcción de una rotonda en Vara de Rey, que no tiene incidencia directa en la revitalización comercial de la calle. El cierre de varias tiendas en San Antón es un síntoma evidente de su deterioro y una señal de alerta que exige una respuesta inmediata para frenar la fuga comercial y crear un entorno atractivo que favorezca nuevas inversiones. Por ello es urgente trabajar ya en un borrador del proyecto de San Antón, con una propuesta clara, estructurada en fases y con plazos definidos, y consensuada con todos los agentes económicos y sociales. También en la planificación de una estrategia para los locales vacíos. En definitiva, un pacto por San Antón que genere certidumbre y garantice el futuro comercial en Logroño.
San Antón
›San Antón no está a punto de cambiar. San Antón lleva años esperando. Y mientras espera, se vacía. Primero fueron locales sueltos. Después, comercios que todos y todas conocíamos: Osaba, Claire’s, Sol y Sol, Laku, Zara Home. Y ahora el golpe más visible: Massimo Dutti, Oysho, Bershka. No son solo tiendas. Son décadas de vida comercial, de gente entrando, saliendo, paseando. De vecinos y vecinas que te atendían cada día, que te conocían, y que ahora ya no están. Porque el problema no es solo que se vayan las grandes marcas. El problema es la gente que traían. Inditex era un imán. En casi todas las ciudades hay una calle central que concentra ese flujo. Y ahora Logroño va camino de ser la excepción. No por inevitabilidad. Por desidia. Mientras tanto, el Ayuntamiento decide no remodelar San Antón. Deja pasar fondos europeos. Mantiene la calle en un limbo eterno. Y protege, por encima de todo, la doble fila, el coche parado, el “solo un minuto”. Defiende su modelo de ciudad: humo por encima de sus vecinos y vecinas. Pero una calle comercial no vive de coches. Vive de personas andando, mirando escaparates, entrando “ya que estoy”. Cuando se va quien atraía, el comercio local que resiste se queda solo. Sin paso. Sin margen. Pagando una factura que no ha provocado. San Antón fue referente. Fue paseo. Hoy es el reflejo de un modelo de ciudad que prefiere esperar antes que cuidar lo que tiene. Y las ciudades, cuando esperan demasiado, pierden lo que las hacía únicas.