Tribuna de opinión
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El camino correcto
Logroño avanza, es innegable, y lo hace, además, por el camino correcto: el del diálogo, el consenso, la escucha y el crecimiento como ciudad y desde los vecinos. Hay varias formas de avanzar en política, se puede llegar al poder con pactos a espaldas del electorado, que derivan en gobiernos que actúan olvidando las promesas que les llevan al poder, o se puede hacer desde la confianza de los votantes, haciendo partícipes a los vecinos. Sin ninguna necesidad de señalar lo evidente, hay quienes escogen la primera vía, pero por suerte, el Partido Popular siempre ha actuado conforme a lo segundo. Es este tipo de práctica política la que ha llevado a nuestra ciudad a crecer y evolucionar hacia un modelo respaldado por los ciudadanos y fruto de ello son las transformaciones que día a día pueden constatarse en nuestras calles: la renovación de la calle Sagasta, el Parque Princesa Leonor, la remodelación de la calle Duquesa de la Victoria, subestación de Cascajos, las obras que ya han empezado en el Teatro Bretón, las mejoras en parques y jardines o la intervención sobre la Glorieta del Doctor Zubía. Una forma de hacer política que construye ciudad, sin dejar a nadie de lado y con la seguridad de estar haciendo aquello para lo que los logroñeses nos dieron su confianza.
Terrazas sí, pero con espacio para convivir
La tramitación de la Ordenanza de Terrazas de Logroño ha avanzado esta semana tras su aprobación inicial en el pleno. Desde el Partido Riojano consideramos que la deriva que ha tomado tras considerar las aportaciones de los grupos no ha sido la más idónea. Se han ampliado horarios, se ha desoído a los vecinos y no se han resuelto cuestiones que, en nuestra opinión, siguen generando inseguridad jurídica. En este sentido, el Partido Riojano ha presentado 17 alegaciones al anteproyecto. Entendemos que se trata de propuestas sensatas y razonables para hacer una ordenanza que equilibre la actividad económica con el descanso vecinal, promueva la protección del espacio público y tenga en cuenta las zonas de protección acústica de la ciudad. Con estas premisas, hemos propuesto un horario diferenciado según la estación del año, reduciéndolo entre semana en invierno y alargándolo en verano, con limitaciones en las ZPAE. Parece más razonable que el horario se adapte al ritmo de la ciudad en los meses más fríos, favoreciendo así el descanso de los vecinos y el ahorro energético con la disminución del uso de los elementos de calefacción. También planteábamos equilibrar el uso del espacio público, dedicando el 60% de la superficie de plazas, parques y bulevares para el disfrute de la ciudadanía o impidiendo la instalación de veladores frente a viviendas en planta baja o portales. Reivindicaciones razonables, que han sido rechazadas
La calle no es un bar
Sillas, mesas y sombrillas. Este es el atrezzo oficial de todo un barrio. En nuestra ciudad, donde no se puede aparcar en doble fila, se aparcan terrazas. Mientras otras ciudades como Madrid, Bilbao o Barcelona recortan horarios y reducen superficies, aquí seguimos siendo la ciudad más permisiva del país. Terrazas abiertas hasta la una y media de la madrugada. Y no, no es una decisión técnica. Es una decisión del alcalde. Porque incluso en otras ciudades gobernadas por el Partido Popular se ha entendido que el espacio público y el derecho al descanso deben protegerse. Aquí, sin embargo, se ha decidido priorizar el bienestar de unos pocos. ¿Y quién gana con esto? El ocio nocturno, a quienes el Partido Popular concede un privilegio muy rentable a cambio de sacrificar el descanso de todo un barrio. Ningún otro sector tiene este trato. ¿Os imagináis que todas las tiendas sacaran sus negocios a la acera? Y lo peor: el metro cuadrado de terraza se paga a precio de saldo. Ni siquiera cubre la limpieza de los culines. Ruido, suciedad y espacio público ocupado. Cuando se propone adelantar media hora el cierre, amenazan con despidos masivos. Falso. El turismo sube, los márgenes también. Solo es una excusa para blindar el privilegio de siempre. Han pasado trece años desde la última modificación de la ordenanza. ¿Cuántos más vamos a soportar esta situación? El PP tiene ahora una oportunidad para cambiar las cosas, pero todo indica que volverá a perderla. ¿Cuántos años más vamos a pagar la fiesta de unos poc
El apagón, fruto del fanatismo climático
Lo advertimos y ahora, lamentablemente, el tiempo nos da la razón. El apagón que ha paralizado la península no es una casualidad ni un fallo técnico inesperado. Es la consecuencia directa de las políticas irresponsables impuestas por el Gobierno de Pedro Sánchez, rendido al fanatismo climático y al dogmatismo de la izquierda globalista. Desde VOX llevamos tiempo denunciando el cierre planificado de las centrales nucleares, que son el pilar de un sistema energético fiable, seguro y estable. Pero el Gobierno, obsesionado con contentar a sus socios ecologistas y comunistas, ha decidido condenar a los españoles a depender del viento, del sol y de la ideología fanática. Y ahora vemos las consecuencias: ciudades sumidas en la oscuridad, familias indefensas y una sensación generalizada de caos e inseguridad. Sánchez ha hecho del desorden una oportunidad. Mientras millones de españoles sufrían las consecuencias del apagón, el Gobierno retrasaba la respuesta y mantenía a la ciudadanía con la incertidumbre, a oscuras. Aterrorizada y vulnerable. Nosotros lo tenemos claro: España necesita una Gobierno responsable y una política energética seria, técnica y libre de sectarismos. Reivindicamos la energía nuclear como parte esencial de un modelo energético soberano y seguro. Frente al apagón provocado por la izquierda, proponemos luz, responsabilidad y sentido común. Este apagón no ha sido solo eléctrico. Ha sido un apagón de razón y de seguridad. Desde VOX no vamos a callar ni a permitir que se repita. Es hora de que los españoles despierten