Tribuna de opinión
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Mucho protocolo, nada liderazgo
La situación del Parque del Iregua en Logroño ha dejado de ser un simple problema de retrasos para convertirse en un ejemplo evidente de la falta de liderazgo del alcalde y del equipo de gobierno del Partido Popular. Más de un año después de la paralización de las obras, los logroñeses siguen pagando las consecuencias de una gestión ausente y sumisa al Gobierno nacional. Para contextualizar el problema, hay que empezar señalando que la actuación no depende directamente del Ayuntamiento, sino de una entidad estatal y, precisamente por ello, se esperaba del alcalde algo más que resignación: influencia, capacidad de interlocución y defensa de los intereses de la ciudad. Nada de eso ha ocurrido. El resultado es claro: retrasos acumulados, promesas incumplidas y un parque cerrado sin que desde el Consistorio se haya ejercido la presión política necesaria. Este caso evidencia una preocupante desconexión entre los recursos que se destinan a la agenda del alcalde y los resultados que obtiene. Porque mientras se invierten ingentes cantidades en protocolo, actos y agenda pública (destinados en demasiadas ocasiones al mero postureo mediático), los problemas de Logroño siguen sin resolverse. Los logroñeses no necesitan más fotografías, necesitan Ayuntamiento que utilice su posición para influir, para exigir y para obtener resultados. La política útil no se mide en presencia, sino en eficacia. Desde VOX Logroño consideramos que lo ocurrido con el Parque del Iregua evidencia un modelo agotado: mucho escaparate institucional, pero escasa capacidad de liderazgo. Y Logroño no puede permitirse seguir pagando por una agenda que no aporta soluciones ni defiende con firmeza los intereses de sus vecinos.
Una ciudad para vivir, no solo para visitar
› Después de meses de exigencia de los Socialistas, el Partido Popular aprobó suspender licencias para nuevas viviendas turísticas en Logroño. El objetivo era modificar su regulación y controlar las zonas saturadas. Sin embargo, la propuesta que han presentado mejora algunos aspectos técnicos, pero levanta la suspensión sin regular previamente las zonas saturadas, dejando la decisión para más adelante. Ante esta situación, los socialistas hemos presentado unas enmiendas claras. Nuestro objetivo es evidente: una ciudad para vivir, no solo para visitar. El Centro Histórico concentra ya el 14% de viviendas turísticas. Este crecimiento descontrolado encarece la vivienda, desplaza vecinos y debilita la vida de barrio. Es urgente actuar. Por ello hemos propuesto mantener la suspensión de licencias como paso previo a declarar el Centro Histórico zona saturada. Además, fijamos un límite claro: 10% de viviendas turísticas por ámbito, garantizando equilibrio entre residencia y turismo. También prohibimos las viviendas turísticas en planta baja en los ejes comerciales principales. Queremos calles activas, comercio local y barrios vivos. Estas medidas incluyen control anual del número de alojamientos y actuación automática cuando se superen los límites. No hablamos de prohibir el turismo, sino de ordenarlo. Se trata de proteger a los vecinos, defender el derecho a la vivienda y garantizar que Logroño siga siendo una ciudad de vida cotidiana, con comercio, comunidad y futuro para quienes la habitan. Porque el turismo no puede expulsar a la ciudad. Y el futuro de Logroño depende de que siga siendo, ante todo, una Ciudad donde vivir
La Semana Santa en Logroño
La Semana Santa logroñesa ha vuelto a dejar una imagen preciosa de ciudad. Este pasado fin de semana hemos visto calles llenas, balcones atentos, familias enteras acompañando cada recorrido y una respuesta ciudadana que habla por sí sola. La grandísima participación vivida estos días, con miles de personas siguiendo las procesiones confirma que la Semana Santa logroñesa no solo mantiene su fuerza, sino que sigue creciendo en arraigo, en presencia y en emoción compartida. Desde el Partido Popular de Logroño queremos expresar nuestro agradecimiento más sincero a todos los que lo han hecho posible. A las cofradías y a la Hermandad, por su entrega durante todo el año; a las bandas, voluntarios y colaboradores; a los vecinos de Logroño, que han vuelto a responder con respeto y cariño; y también a quienes nos han visitado estos días y han encontrado en nuestra ciudad una Semana Santa viva, cuidada y profundamente nuestra. Y queremos agradecer de forma especial el trabajo de todos los profesionales municipales que han garantizado la seguridad y el correcto desarrollo de cada acto, muy especialmente a la Policía Local, cuya labor ha sido reconocida por la propia Hermandad de Cofradías. Cuando tradición, compromiso y servicio público caminan de la mano, Logroño demuestra lo mejor de sí mismo
Un Gobierno a la defensiva con un proyecto fallido
i Cuando un Gobierno se centra en atacar el pasado en vez de rendir cuentas de su gestión en el presente, demuestra que no tiene discurso y que ha perdido el rumbo. El equipo de Conrado Escobar se ajusta a esta descripción. Ha adoptado una actitud defensiva, ha arremetido contra la oposición y ha hecho de la crítica y la herencia su coartada. Señal inequívoca de debilidad y de proyecto fallido. Lo ha demostrado el alcalde esta semana con sus explicaciones sobre la VPO, que sigue sin aclarar cómo se ha garantizado la publicidad y concurrencia pública en el proceso y sin desvelar la lista de adjudicatarios. Pese a su mayoría absoluta, tras tres años dirigiendo la ciudad, el Gobierno conduce una locomotora despojada de vagones, sobre un trazado del siglo pasado y sin un destino claro. Los proyectos estratégicos que debería enderezar siguen en las cocheras: el soterramiento no avanza, tampoco hay progresos con el Plan General y San Antón ha sido abandonada a su suerte. La gestión cotidiana tampoco acelera. Hay decisiones que han despojado a la ciudad de crecer al ritmo de la alta velocidad. La mala planificación presupuestaria, los recortes de servicios y ayudas municipales, las subidas de tarifas y precios públicos o la escasa inversión en barrios son claros ejemplos. El Gobierno debe abandonar las excusas y empezar a trabajar para fortalecer y dinamizar el tejido económico local.