Tribuna de opinión
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Feliz Navidad y 2026, Logroño
Desde el Grupo Municipal del Partido Popular queremos desear a cada logroñés una muy feliz Navidad y un próspero 2026. Un nuevo año que afrontamos con ilusión, con responsabilidad y con el firme compromiso de seguir trabajando por una ciudad que avanza, que cuida lo que es suyo y que mira al futuro con ambición y confianza. Deseamos que este año que estrenamos sea un año de crecimiento, de desarrollo y de nuevas oportunidades para Logroño. Un año en el que sigamos mejorando nuestros barrios, fortaleciendo los servicios públicos y apoyando a quienes hacen ciudad cada día: autónomos, comerciantes, hosteleros, asociaciones y, muy especialmente, las familias, verdadero pilar de nuestra sociedad y corazón de la vida cotidiana en nuestros barrios. En estas fechas tan señaladas, la Navidad nos invita a detenernos y a volver la mirada a lo esencial. A compartir tiempo con la familia, a cuidar los vínculos, a transmitir valores y a disfrutar de esos momentos sencillos que son los que permanecen. Momentos que se viven en casa, pero también en nuestras calles, en el comercio de proximidad, en la hostelería y en cada rincón de Logroño lleno de vida. Que la Navidad sirva para reforzar lo que nos une, para mirar al futuro con esperanza y para seguir construyendo, entre todos, la mejor ciudad del mundo.
Fortalecer La Rioja como prioridad en 2026
› La Navidad regresa envuelta en luces, reencuentros y buenos propósitos. Pero más allá de esta efeméride, debemos aprovechar estas fechas para reflexionar y fijar prioridades. Desde el Partido Riojano queremos poner en valor nuestras tradiciones y arraigo, nuestra cultura y nuestro carácter. Porque entendemos que defender la tierra, reivindicar nuestra identidad y fortalecer La Rioja deben seguir marcando la hoja de ruta en 2026. Logroño, como capital de La Rioja, tiene que ser la punta de lanza en este sentido, promoviendo políticas que refuercen el consumo local y apuesten verdaderamente por quienes sostienen la economía real. Fortalecer el pequeño comercio, la hostelería y los autónomos no solo genera empleo, sino que también construye comunidad, llena de vida los barrios y constituye el escaparate del producto riojano, gracias al que agricultores y ganaderos mantienen vivos nuestros pueblos. Estas navidades tenemos una nueva oportunidad de defender nuestra identidad desde la mesa. Productos de nuestros mercados, de la huerta, de la sierra, de los viñedos y de la industria agroalimentaria riojana. Viandas que son tradición, pero también economía, empleo y futuro. Sin embargo, no podemos obviar la creciente desigualdad y dificultades que imperan en nuestro territorio. Debemos seguir reivindicando compensaciones por el efecto frontera y que 2026 sea el año en que consigamos cerrar esa brecha. Porque sin una región fuerte, perderemos el futuro por el que brindar en años venideros.
Comprar aquí, vivir aquí
Estos días se escriben las listas de regalos: madres, sobrinos, amigas invisibles. Y, como siempre, la prisa y la sensación de llegar tarde. Cenas, horarios, WhatsApp echando humo. La aceleración de esta sociedad de consumo es una serpiente de cascabel: inyecta su veneno y susurra que la Navidad se compra con un clic. Se busca en Google, se enseña la vida en Meta y, agotadas, muchas personas acaban comprando en Amazon, Temu, AliExpress o Shein. Una noche alguien entra “solo a mirar”. Le regalan diez artículos; luego ocho más; y termina con noventa y nueve en la cesta. Cansada, acepta: veintisiete cosas. Una droga de acumulación barata que se rompe pronto y sale carísima. Pero esa compra compulsiva es la punta del iceberg: un capitalismo de plataformas que impone una forma única de consumir y relacionarse. Hay impactos humanos y ambientales, y personas en la parte más precaria de la cadena: almacenes, transporte, paquetería, ritmos imposibles. Para muchos hogares, con salarios bajos y poder adquisitivo en caída, esas ofertas parecen la única salida. Y el círculo se cierra: consumir así alimenta más precariedad. Por eso, esta Navidad, conviene bajar el ritmo y cruzar la calle. En el comercio de barrio de Logroño saludan, aconsejan, ofrecen calidad. Y el dinero se reparte mejor: se queda aquí, sosteniendo además a autónomas y autónomos a quienes les cuesta la vida mantenerse. Esta Navidad, no regalemos precariedad en una caja: regalemos futuro comprando en el comercio local de nuestra ciudad.
La Navidad que nos une
En estas fechas tan especiales, desde VOX Logroño queremos dirigirnos a todos los logroñeses para desearos una muy feliz Navidad. No una Navidad cualquiera, sino la nuestra: la que llenan de sentido nuestras calles, los belenes que cada año preparamos con mimo y, sobre todo, las familias y amigos que se reúnen alrededor de una mesa compartiendo tiempo, recuerdos y esperanza. Vivimos tiempos de prisas, de ruido y, a veces, de confusión. Por eso conviene recordar que la Navidad no es solo consumo ni un simple paréntesis festivo. Es la celebración de nuestras raíces, profundamente unidas a la tradición cristiana que ha dado forma a nuestra cultura, a nuestras fiestas y a buena parte de nuestros valores. Defender estas tradiciones no es un gesto de nostalgia, sino de identidad: son el hilo que nos une a nuestros mayores y el que transmitiremos a las generaciones futuras. En Logroño, siempre hemos sabido vivir estas fechas con respeto a nuestra tradición. Sería un error dejarnos arrastrar por quienes quieren vaciar la Navidad de su significado o reducirla a un evento neutro y descafeinado. La Navidad es lo que es, y precisamente ahí radica su belleza. Deseamos que cada logroñés encuentre en estos días un motivo para la gratitud y que el nacimiento que celebramos nos inspire a cuidar lo que somos y a fortalecer aquello que compartimos. Feliz Navidad, Logroño. Que el nunca VIVA LOGROÑO
Feliz Navidad y Paz a todas las vecinas y vecinos de Logroño
Estamos ya terminando el año y entramos en las fechas de Navidad, a las que se dedica este número del periódico municipal De Buena Fuente. Desde el Grupo Municipal Socialista queremos desearte a ti, que nos estás leyendo, y a toda tu familia, unas felices fiestas y nuestros mejores deseos de paz, respeto y fraternidad para el año 2026. Llegan días de encuentros familiares, de compras navideñas y de momentos para compartir. Una época muy buena para apostar por nuestro gran comercio local, pese a las obras que comienzan sin avisar; momentos también para recorrer nuestras calles, pese a las tristes y escasas luces navideñas que la decoran. Pero también queremos invitarte a que estos días recordemos a quienes, lejos de nuestra ciudad, sufren las consecuencias de la guerra, el terrorismo o la privación de alimentos y de otras necesidades básicas. Piensa en el pueblo de Ucrania, o en el genocidio que está soportando el pueblo palestino, con más de 71.000 personas asesinadas, la mayoría niños. Tampoco podemos ignorar a quienes, aquí en Logroño, o en nuestro propio país, también sufren algún tipo de privación, material o humana. Por todo ello, te pedimos que aportes tu grano de arena ante este mundo que, demasiadas veces, vuelve a imponer, no la fuerza de la razón sino la razón de la fuerza. Dentro de tus posibilidades, apoya las iniciativas que luchan contra la desigualdad y que trabajan a favor de la paz, mostrando así tu solidaridad con quienes más lo necesitan.
Seila Espinosa: premio Esperanza 2025
Esta semana Logroño se detuvo por un momento para mirar a quienes, desde la vocación y el compromiso, hacen de nuestra ciudad un lugar más humano. En el Mercado de San Blas, rodeados de cerca de 150 personas, entregamos el Premio Esperanza a Seila Espinosa en un acto cargado de emoción, reconocimiento y gratitud sincera. Seila no solo enseña kickboxing. Seila abre puertas. A través del deporte inclusivo ha creado un espacio donde personas con y sin discapacidad entrenan juntas, se superan, se respetan y crecen. En cada clase se trabaja el cuerpo, sí, pero también la autoestima, la confianza y la fuerza interior. Porque sentirse capaz es, muchas veces, el primer gran paso hacia la inclusión real. Su compromiso va aún más allá y acompaña a profesionales que trabajan con personas con discapacidad mediante cursos de contención segura, siempre desde el respeto, el cuidado y la dignidad. Todo ello con una mirada profundamente humana y una sensibilidad que deja huella. El Premio Esperanza nace para reconocer trayectorias que inspiran, que suman y que transforman la sociedad desde lo cotidiano. La labor de Seila Espinosa encarna ese espíritu como pocas. Reconocerla es dar las gracias, pero también es lanzar un mensaje claro: Logroño cree en las personas que construyen inclusión, igualdad y esperanza cada día.
El cuarto gran recorte del año se ceba con servicios sociales
El Gobierno acaba de dar el visto bueno en solitario al presupuesto de 2026. Y lo hace a escasos días de aprobar el cuarto recorte presupuestario del año, que certifica el desequilibrio y deficiente diseño de las cuentas de este 2025 (nacieron con un agujero de casi 8 millones de euros). La falta de planificación y la gestión improvisada han llevado al alcalde a un callejón sin salida, el de ajustar servicios que son esenciales para la ciudadanía. En el último pleno ha recortado 4,15 millones de euros, de los que 1,73 millones se han detraído de servicios sociales. En apenas ocho meses, el Gobierno municipal ha aprobado cuatro recortes que suman 6,76 millones de euros de áreas tan sensibles como cooperación al desarrollo, limpieza urbana, transporte público, alumbrado o seguridad ciudadana. El alcalde ha asegurado públicamente que la calidad de los servicios no se vería afectada. Pero la realidad contradice su discurso porque las calles están más sucias, el mantenimiento de las infraestructuras es deficiente y se han paralizado iniciativas que promuevan el progreso económico y social. A esta situación se añade la ineficaz gestión en materia de inversiones. A 31 de octubre sólo se habían ingresado 4 de los 17,8 millones previstos para su financiación, importe al que ha habido que restar la devolución de 1,5 millones a Bosonit. Si el presupuesto de 2026 nace, de nuevo, con un ahorro neto negativo y previsiones irreales, todo apunta a que los recortes continuarán.
Vivir en el casco antiguo no debería ser una tortura
Llega el viernes y muchas vecinas del casco antiguo sienten que empieza su tortura. No piensan en salir, piensan en si podrán dormir. Si sus criaturas descansarán. Si el ruido de los bares, de las despedidas, de la música con las puertas abiertas les dejará, una noche más, algo de silencio. Escuchamos siempre el mismo relato: una madre que acuna a su bebé mientras tiembla la habitación con los graves; una persona mayor que se muda cada fin de semana a la casa de su hijo; un trabajador que entra a las seis y mira el reloj a las tres, a las cuatro, a las cinco, sin pegar ojo. Cuando el ruido es insoportable llega el momento que nadie quiere: llamar a la policía. No es un gesto “natural”, es un acto desesperado. Llamar genera ansiedad, vergüenza, la sensación de ser “la pesada”, cuando en realidad solo se está defendiendo el derecho a descansar. A veces acuden pronto, a veces tarde; se levantan actas, se abren expedientes que acaban en algún cajón. Pero el sábado la historia se repite. Nunca pasa nada: solo impotencia y muchas horas de insomnio. Esto es lo que viven, cada fin de semana, muchos vecinos y vecinas del casco antiguo, una tortura normalizada. Sin descanso no hay salud, no hay barrio y no hay derechos: solo ruido